miércoles, 27 de octubre de 2010

CÍRCULOS EN EL AGUA



Angélica Mora

Texas

Apuntes de una Periodista

Nada cambia.
La rutina del dolor ajeno nos llega en oleadas.
Golpea nuestra puerta, pero no lo podemos mitigar, porque no está en nuestro poder, hacerlo.
Los clamores siguen a diario, pero nada en el horizonte se perfila como una posible señal que algo pueda variar.

Un filósofo por ahí descubría que la pasión es el cultivo perfecto para sentir este tipo de inquietud.
Pero el analizador no decía cómo se puede bajar este grado de vehemencia ni tampoco como mitigar el fastidio que esto provoca.
Quiero hacer algo, pero no puedo.
Y mis dedos dibujan círculos perfectos en el agua.

Oimos de los abusos, nos llenan de inquietud las injusticias y no podemos hacer nada.
Los que las provocan siguen adelante impunes en sus atropellos.
Prosiguen abusando aprovechándose de la indiferencia de los que pudieran hacer algo.
Pero es que los que pudieran impedir o por lo menos aconsejar hacer algo en bien de los que sufren no hacen nada.
Sólo dibujan -como yo- círculos en el agua.

Más allá, otros contemplan impávidos.
Nada se hace. Porque es mejor no meterse en causas ajenas.
Y así los círculos de indiferencia siguen enlazados hasta el infinito,
uno al lado del otro, marcados en el agua.

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