lunes, 4 de octubre de 2010

El Hotel Nacional de Cuba


Inaugurado el 14 de diciembre de 1930.

Cuando fue inaugurado la prensa publicó: "La más reciente de las instituciones asociadas al Plaza y Savoy-Plaza de Nueva York y el Copley-Plaza Boston –-de merecida fama-- se convierte en el domicilio invernal de los mejores viajeros de América".

Se levanta sobre un promontorio rocoso a la entrada de la barriada habanera de El Vedado, lo que lo convierte en un punto visual obligado en el paisaje urbano de la capital, y esa ubicación, en lo que fue el asiento de la batería de cañones españoles de Santa Clara, hace que desde el hotel se disfrute de una vista insuperable de la ciudad y del mar, con los que se integra pues sus jardines delanteros se proyectan hacia el ámbito citadino mientras que parecen internarse en las aguas del golfo los jardines traseros de esta edificación hermosísima que conjuga en su arquitectura lo ecléctico y lo moderno, con presencia del art deco y el llamado estilo colonial cubano.
Una antigua leyenda se asocia con el lugar donde se alza el Hotel Nacional de Cuba. Debajo del peñón donde hunde sus cimientos hubo varias cavernas, entre ellas la muy célebre cueva de Taganana, llamada así porque, se dice, sirvió en el siglo XVI de refugio a un indio de igual nombre, lo que inspiró una narración de Cirilo Villaverde, el más importante novelista de la Cuba colonial.

Por el Hotel pasaron grandes personalidades mundiales, presidentes, altos dignatarios, ministros, embajadores, modelos, artistas de todo tipo y científicos.

E strellas de la música en el Hotel Nacional de Cuba.

La más comentada figura musical que visitó el hotel fue Frank Sinatra,
Anthony Summer, en su libro The Secrets Lives of Marilyn Monroe, escribe que:

“En vísperas del último día del año 1946, con una celebración por todo lo alto. Se reservó una gran sala del hotel (el Casino Parisién) y la buena comida y mejor bebida —desde champán francés hasta whisky escocés de marca y criollo ron— todos estuvieron libres de consumo. Una de las más afamadas orquestas habaneras fue contratada; con mujeres bailarinas y figurantes de la nómina de Tropicana, Sans Soucí y Montmartre. Y cual inesperada y agradable sorpresa, ya cerca de la media noche, inesperadamente las luces se apagaron, se iluminó un pequeño escenario y, ante murmullos aprobadores y estruendosos aplausos apareció —especialmente venido de los EE.UU.— para amenizar aquella fiesta la más prometedora de las estrellas ascendentes en el firmamento de la canción norteamericana: Frank Sinatra. Fue el acabose, Sinatra, sus ojos más azules que nunca, con la esbeltez de la juventud y una gloria de melodía en la voz, tuvo que agotar aquella noche su repertorio completo. Canté, comentaba luego, como sólo puedo hacerlo cuando estoy entre amigos, hasta que la voz no me dio para más… hasta enloquecer.

Sinatra vuelve en 1951, después de casarse con Ava Gadner.

Nat King Cole vino tres veces a La Habana (1956/1957/1958), con el objetivo de presentarse en el show de Tropicana..

Josephine Baker.

Maurice Chevalier se hospedó en abril de 1956, ya estaba cercano a los setenta años. Debutó en el teatro Auditórium el viernes 13 de abril con un espectáculo montado para Broadway bajo el título de One man show. También se presentó en el cabaret Montmartre. En el Hotel Nacional se le ofreció un Cocktail-party. Casi siempre lo acompañaba el acaudalado Julio Lobo. "Es la primera vez que piso tierra cubana y espero no defraudarlos. Oigo mucho hablar mucho de Cuba. He leído sobre ustedes y conozco aspectos del país por las películas. El Hotel Nacional es fastuoso".

Sarita Montiel vino en octubre de 1958, en una visita catalogada como "super-exitosa", según Leonardo Depestre. La cantante y actriz vino acompañada de su esposo Anthony Mann. La recibieron 28 chicas vestidas de violeteras. Se presentó en un concierto en el Blanquita de Miramar. Cuando vio el gigantesco escenario del Blanquita, expresó jocosamente: “¡Pero, que teatro más pequeño!, ¿no piensan ampliarlo un poco? Fue una de las visitas más sonadas de la época.

Jorge Negrete en diciembre de 1939, justo cuando se inauguraba el cabaret Tropicana. El cantor tuvo un recibimiento como pocos en la historia. Actuó en el Teatro Nacional de Prado y en la Cadena Azul de Radio. Se le obsequió un traje de charro. Vuelve a comienzos de 1944 para dar una función en beneficio a los damnificados del ciclón del 44. "Cuba es mi segunda patria", dijo el charro cantor. Su última actuación fue en 1950 en CMQ. En la visita de María Félix a La Habana en 1955 reveló al periodista Don Galaor el interés que tenía Negrete de visitar La Habana junto a ella. "Me dijo –Amor mío, tenemos que ir juntos a La Habana, para que veas como me quieren los cubanos". En esa fecha María se presentó en el Ali Bar; aunque debemos decir que la ocasión en que María Félix se hospedó en el Hotel Nacional fue el 26 de octubre de 1949. "Yo tenía referencias de cómo me querían en La Habana, pero el recibimiento es más de lo que esperaba". El Hotel Nacional cuenta con una foto de Negrete conversando con el periodista cubano Arturo Liendo. Negrete tiene una mano enyesada. También existe una foto de María Félix acompañada del periodista Alejandro Alonso.

Pablo Casals, uno de los grandes instrumentistas de su tiempo, vino el 15 de marzo de 1923, contratado por la Sociedad Pro-Arte Musical y el 16 ofreció su primer concierto, en el Teatro Nacional de Prado. Fue un verdadero acontecimiento musical. La Universidad de La Habana le ofreció un acto homenaje. El maestro dijo: "La música nunca es igual, es como una montaña, siempre diversas. Cada nota de toda obra musical tiene su lugar".

Agustín Lara vino en varias ocasiones a La Habana, la primera fue en 1933 embullado por Ernesto Lecuona. Vuelve en mayo de 1938, 1951 y 1952, fecha en la que se encontró con Sindo Garay en La Bodeguita del medio, donde existe una fotografía. En esa visita se presentó a cantar en el cabaret Montmartre, cerca de donde se hospedó en el Hotel Nacional de Cuba. "La Habana me abrió sus brazos –dijo el rey de la canción en México-, y no fui ingrato: ahí están mis canciones Sueño guajiro y esas Coplas que nacieron en la inmensa pradera del Yumurí."

Pedro Vargas, el Tenor de las Américas, estuvo en La Habana muchas veces, esta era su segunda casa. Vino por primera vez, en 1933, acompañando a Agustín Lara y Ana María Fernández. Cuando llegó a Cuba ya era fundador de la XEW de Ciudad México. En Cuba Pedro fue condecorado.

Cuando en Cuba era muy tarareada la canción ranchera Allá en el Rancho Grande, vista en la película mexicana homónima, llegó Tito al Hotel Nacional con el sobrenombre de "Charro Rosa", la mejor afirmación exitosa del nuevo estilo.

La gente del tango visitaron mucho La Habana: Libertad Lamarque, Hugo del carril, Magaldi, Castillo, el trío Hugo Irusta-Fugazot. Algunos de ellos se hospedaron en el Hotel Nacional; la más ilustre fue Libertad Lamarque, arquetipo femenino del tango mujer, con su voz soprano. Fue un paradigma de las películas de la clase media o burguesa de argentinas desde los 30. Libertad visitó muchas veces a Cuba y se hospedó con mucho orgullo en el Hotel Nacional.

Otro de los connotados tangueros visitantes del Hotel Nacional fue Hugo del Carril, locutor y cantante, con su estilo "gardeliano" y su registro de barítono. Fue una gran figura del cine argentino, después de la muerte del rey Carlitos Gardel y hasta tuvo que escenificar la vida del zorzal criollo. Hugo marcó un hito en la historia del cine argentino y latinoamericano.

De España hay que hablar de Los Chavales de España que tocaron en varios cabarets de hoteles famosos, entre ellos el Hotel Nacional. Los espacios nocturnos demandaban agrupaciones españolas para tantos inmigrantes que llegaban de la vieja España. Además de Los Chavales hay que mencionar a Los Churumbeles y La Solera, todas muy populares. Los Chavales debutaron en Tropicana en 1946, pero su residencia fue en el Hotel Nacional. La orquesta la formaban músicos catalanes y valencianos, todos constituían un verdadero espectáculo muy elegante.
Ernesto Lecuona, rey del melodismo en Cuba, era figura muy apreciada en el Hotel Nacional donde también se encontraba con las grandes figuras de la música que visitaban Cuba.

Sindo Garay, en su larga vida, recibió en el Hotel Nacional muchos honores por ser el trovador más importante de Cuba.

No podemos olvidar que el Hotel Nacional de Cuba posee un cabaret rutilante llamado El Parisién.

Rita Hayworth en el Hotel Nacional en 1949



Huéspedes como Winston Churchill y el rey Eduardo VIII, de Inglaterra; Ava Gardner y Marlon Brando, Graham Greene y García Márquez, Robert Redford y Steven Spilbert y muchísimos otros famosos, entre los que destacan María Félix, Libertad Lamarque, Jorge Negrete, Pierre Cardin, entre otros.

No se puede escribir la historia de La Habana si se excluye al Hotel Nacional de Cuba. En él tuvieron lugar acontecimientos de primer orden. Un Presidente de la República, que lo sería solo por seis horas, prestó juramento a la luz de una vela en una de sus habitaciones, la 412, en 1934. Y allí, en 1946, se celebró, convocada y presidida por Lucky Luciano, la gran reunión de la mafia norteamericana. Meyer Lansky, el llamado “Financiero de la Mafia”


" la historia no se hace sólo con
los buenos, sino con los buenos y los malos " .

Hoy, El Hotel Nacional sigue funcionando.

Lo que ayer fue elegancia , hoy es esto:

“Vivir del pasado, usar el presente
El hotel de cinco estrellas es engañoso para un europeo. Aún así le queda el glamour del pasado que vivió. La atención es solamente correcta. Como toda Cuba, cuando detecta aun turista sólo piensa en como sacarle dinero, aún a costa del engaño, de enrollarse y ser pesados, muy pesados. Sin embargo puede que sea el único hotel de Cuba.

“Solo para visitarlo y tomar algo en sus jardines”

Estuve alojada en Diciembre junto con mi pareja y la experiencia fue realmente decepcionante, nuestro viaje era a Cayo Guillermo y tuvimos dos habitaciones diferentes, una antes de ir a los Cayos y otra al volver, pero ambas dejaban mucho que desear. Todo estaba viejo y sucio, los colchones del año del descubrimiento, te hundes en ellos hasta enterrarte.

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