miércoles, 20 de octubre de 2010

Eugenio Florit


Poeta cubano nacido en Madrid en 1903.
Hijo de padre español y madre cubana, desde temprana edad residió junto a su familia en La Habana, donde transcurrió
su formación académica y su creación literaria, convirtiéndose en uno de los autores más trascendentes de la lírica cubana.
Colaboró junto a Cintio Vitier y Eliseo Diego en varias publicaciones y actividades literarias de la Isla, hasta 1940 cuando
se trasladó a Estados Unidos donde vivió hasta su muerte en el año 2000.
Nueva York fue el escenario de casi todo su trabajo como ensayista, crítico literario y traductor. En los cursos de la Escuela
de Verano de Middlebury, en Vermont, trabó amistad con Jorge Guillén, Luis Cernuda y Pedro Salinas, ayudando a formar
a numerosos estudiantes y promoviendo actividades culturales a través del Instituto Hispánico.
De su obra se destacan «Trópico» 1930, «Conversación a mi padre» 1949, «Asonante final» y «Lo que que queda» en 1995.
Recibió en 1994 el premio Fray Luis de León, de la Universidad de Pontificia de Salamanca y el Premio Mitre, concedido por
The Hispanic Society of America, en Nueva York. En 1991, 1994 y 1995 fue uno de los tres candidatos presentados para
el Premio Cervantes de ese año por la Academia Norteamericana de la Lengua Española.
Falleció en Nueva York en el año 2000. ©





Desde la nieve convertida en agua...

Desde la nieve convertida en agua,
desde el sucio periódico sin dueño,
desde la niebla, desde el tren hundido
con sus cientos de manos que buscan asidero;
desde la fantasía de los anuncios luminosos
y el ruido sin piedad de las bombas de incendio;
desde la noche que nos cae encima
-losa de cielo sin estrellas-;
desde cada momento perdido entre las calles
donde todos los solos del mundo pasan desconocidos;
desde el árbol sin hojas y el camino sin gente,
otra vez, como ayer, como mañana,
acaso ya como todos los días que vendrán, si es que vienen,
entro al silencio.

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