lunes, 7 de febrero de 2011

PARA CUBA , UNA ROSA ......


UNA VERDADERA JOYA QUE HACE LLORAR POR SU TRISTE REALISMO

MALUISA MORALES 


Para la mayoría de los que nos fuimos de Cuba hace algun tiempo ya, Cuba se quedó petrificada como una joya hermosa y querida que se guarda celosamente.  
Nos resulta doloroso verla como se ha destruído paulatinamente, cómo hasta la gente se ha dejado permear por la mediocridad y la vulgaridad imperante allí. Nos resulta difícil, por no decir casi imposible, establecer lazos con estos nuevos exilados. Y es que somos tan disimiles entre si...! 
Los cubanos somos como las dos caras de la luna. Cada persona es el resultado
de miles de influencias, familiares, sociales, ambientales. 
Nada estimula al ser humano a superarse, a ser mejor, a adoptar excelsos valores morales si el ambiente no es propicio, si no le dejan espacio a las esperanzas y la ilusion, al desarrollo de la individualidad personal, que nos pone en la disyuntiva de escoger. 
En Cuba no hay opciones. 
El individuo promedio no escoge, simplemente, acepta, se conforma, se seudo-rebela porque en realidad, no hay verdadera rebeldía en sus protestas. Cuando se vive mintiendo, con miedo de que se nos descubra lo que realmente pensamos, es muy difícil que el sentimiento de la rebeldía, que no es más que el resultado de la individualidad pujante, la persona se atreva a pelear, a luchar por sus derechos.
Cuba se nos quedará para siempre como las imágenes de aquellos amores de la juventud, los cuales como nosotros mismos, crecieron en lineas opuestas a las nuestras para bien o para mal y hoy no se parecen siquiera a lo que alguna vez amamos.
Por eso, es mejor mantenerla en la memoria. No hurgar más en su presente, no imaginar que espacio queda para nosotros en su futuro porque Cuba no es ya la Cuba que nosotros conservamos mentalmente.
Si bien es cierto que Cuba como todo lugar o persona en la vida tiene un futuro, este futuro siempre está en dependencia a su presente, ya que el presente es el puente que une las etapas de la vida con lo que ya pasó o lo que va a pasar.
Siendo asi, la cosecha que recogerán los que se quedaron alla, no es la misma que hubiéramos recogido nosotros. No somos iguales, no compartimos idiosincrasias forjadas en el amor por la libertad, la idealidad de los principios, la laboriosidad en relación con la inteligencia, el buen gusto, las normas sociales que otrora conformaran a la sociedad cubana de la cual procedemos.
Los cubanos de hoy dia, esos que llegan sin siquiera tener la mas somera idea de lo que es un refugiado político, aún cuando en la Embajada Americana en La Habana se rajan diciendo que lo son, esos que regresan al mismo país del cual dicen huir tan pronto como obtienen aquí su residencia, esos si podrán adaptarse felizmente, ya que no tendrían dificultades para incorporarse a esa Cuba mediocre y chusmona de la cual proceden, la Cuba de hoy y la que se acerca.
Por tanto, quedémonos con las viejas fotos, las historias repetidas, las románticas memorias de una Cuba linda, idealista, sensual, elegante, limpia, alegre, dinámica, soñadora, la Cuba de la cual nos marchamos cuando no supimos lidiar con la tragedia que se apoderó y se ensañó de ella destruyendo todo a su paso y eliminándonos toda oportunidad de adaptación para lo que nuestras personalidades, resultado de nuestra educación, no estaban programadas, que es decir, no podíamos adaptarnos al miedo, al panzismo, al conformismo, la apatía, la negligencia, la indiferencia, el vacio moral, la chavacanería, la vulgaridad, todas esas cualidades hoy parte intrínseca de la idiosincrasia de esas masas que pululan por sus calles, incluyendo a aquellos que se creen educados alli porque estén medianamente alfabetizados y hasta pueden ostentar algún que otro titulo universitario condicionado, mediatizado y limitado.
Portadores de diplomas universitarios con faltas de ortografia, mala redacción, ignorancia de la historia de Cuba, del mundo, ya que el sistema en su podredumbre se preocupó y encargó de adulterar hasta  los hechos más destacados de la humanidad en los libros impresos por la Imprenta Nacional.
Amigos, perdimos a Cuba . 
Aceptemos esta realidad. 
Perdimos a Cuba físicamente.
Su imagen, no.

Esa nos la llevamos nosotros, la idealizamos nosotros, la hemos mantenido nosotros, y se muere con nosotros y la enterramos en cada tumba que llena los cementerios del destierro, donde se van quedando humilde y calladamente los trozos de su historia.
Sólo nos queda ofrecerle ahora, a aquella novia hermosa y en honor a sus memorias, un ramo de rosas.  La nueva Cuba , ésa no nos pertenece ni nosotros le pertenecemos.
Acordémonos y hagamos nuestro el viejo decir: "Dejad que los muertos entierren a sus muertos..."





martes, 1 de febrero de 2011

ARTICULO SOBRE LOS CUBANOS

Este mensaje fue enviado por un buen amigo ecuatoriano. Espero lo disfruten.






ARTICULO SOBRE LOS CUBANOS, ESCRITO POR EL PERIODISTA MEXICANO VICTOR MONA




Los cubanos salen de una isla pequeña y se han diseminado por todo el mundo. Uno es profesor en una universidad de Australia; otro, inauguró en Alaska un restaurante. Nada los detiene, ni el frío ni el calor. Los seduce el trópico de la Florida , pero soportan igualmente a pie firme los hielos de Boston y Nueva York


No mendigan, trabajan. Los que enCuba eran pobres, aquí son ricos. Los que allá eran medio pelo, aquí son pelo y medio.


Ningún obstáculo detiene su laboriosidad beligerante si la oferta es digna. Uno es rector de la Universidad; otro, maquilla muertos. Cambian, pero sólo en la superficie. En Miami siguen jugando la bolita (lotería Prohibida), peleando gallos a escondidas y enviando los hijos a la escuela privada.

En Madrid, están contra José Luís Rodríguez Zapatero y en Caracas, contra Hugo Chávez, siempre en la oposición. Se les critica y se les envidia pero en el fondo se les admira.



Gallegos por el trabajo y judíos por la voluntad de sobrevivir, constituyen una legión empecinada que no se deja ignorar. Traen su música calurosa, el ruido de sus tambores, los frijoles negros y el bistec de palomilla con moros y maduros. Pero traen sobre todo la simpatía, la cordialidad y la laboriosidad.

¿Quiénes son?. Son los cubanos del destierro, la única población mundial trasplantada, que (salvo los hebreos) en más de un tercio de siglo no han perdido su identidad.



Los que admiraban a Cuba desde lejos como ejemplo supremo de pujanza latinoamericana, los que veían a Cuba como un milagro étnico y cultural, donde todo parecía un relajo pero todo funcionaba bien, ya no tienen que ir a Cuba para conocerla! .

Aquí la tienen dentro de los mismos Estados Unidos. Esta es Cuba . Estos son los cubanos. Exagerados, fanfarrones, ruidosos, sí, pero también intensos, profundamente creadores y buenos amigos.

¿Y qué no han hecho en estos 51 años de destierro los cubanos para poder sobrevivir con dignidad? Cuál actividad manual o intelectual no han ensayado en éste o en aquél país, por complicada que pareciera, lo han realizado para no quedarse detrás, para no dejarse discriminar.


En alguna de esas actividades han llegado tan lejos que superan a emigraciones que los precedieron por cerca de medio siglo.

No hay hospital en Estados Unidos donde no haya hoy un médico cubano. No hay periódico donde no haya un periodista cubano, ni banco donde no haya un banquero cubano, ni publicitaria donde no haya un publicista cubano, ni escuela donde no haya un maestro cubano, ni universidad donde no haya un profesor cubano, ni comercio donde no haya un manager cubano.

En las Grandes Ligas del béisbol sus nombres también brillan. En Madrid, el primer poeta latinoamericano es un negro cubano. En la Coca Cola, Kellogg's, McCormick, Pepsi Cola y tantas otras su dirigente es o fue un cubano. En el Congreso de Washington hay cuatro cubanos, en el Senado federal se sientan tres cubanos, el Ministro de Comercio de E. U. es un cubano, la Viceministro de Salud es una doctora cubana.


Caramba, son unos pocos en éste país y llegaron hace muy poco tiempo.

En la tierras prestadas del extranjero parecen llevar siempre en la frente la marca del sitio de donde vienen. Los cubanos llevan a Cuba . La enaltecen y la honran, porque además de en la frente la llevan en el corazón.

Pero hay algo en el desterrado cubano, a mi juicio, superior a esa actividad profesional triunfante, y es su odio al despotismo del que huyen, su amor a la tierra que dejaron. Eso lo separa y lo define. Eso da a sus triunfos en medio del desarraigo, una grandeza que de otro modo no tendría.

Se han afincado definitivamente en estas tierras hospitalarias que los han acogido y donde viven en lo material muchas veces mejor que como vivían en Cuba.. Aún teniéndolo todo, si les falta Cuba, no tienen nada....
Quizás por ello han hecho su Cuba aquí. Por eso, si se le mira bien, se verá que a veces parece que el cubano ríe, pero en realidad esta llorando por dentro.



Le nace el hijo, le crece, se le gradúa en la Universidad, pero el cubano suspira. ¡Ay, si estuviera en mi Cuba!. Compra una casa, un auto, o una lancha y sigue suspirando. ¡Ay!. Si todo esto lo tuviera en Cuba!....
De una manera misteriosa, que no puede definir, hay un vínculo con aquello que tira de aquí hacia allá. Ahora que perdió a su país, sabe que no puede vivir sin Cuba, y la sueña de noche, y le agiganta los valores y la embellece y la idealiza, y se culpa de no haberla entendido mejor, y la recrea en su cantos y bailes, y la revive en sus historias en sus costumbres y en sus comidas.


¿Por qué compran hoy los cubanos mas libros cubanos que nunca?. ¿Por qué tienen sus casas, sus negocios y sus oficinas llenas de palmas, de banderas, de escudos y de retratos de José Martí?.


¿Por qué aunque sean USA citizens SIGUEN SIENDO CUBANOS?. Por qué se reúnen en sus municipios formados en el exilio, borrando antiguos antagonismos de partido o clase?. Porque el cubano sabe que lo único auténticamente suyo fue SU CUBA y que a ella quisiera el poder regresar. No les preocupa que le devuelvan la residencia o el negocio, si lo tenían. Lo único que desean es volver a su tierra. La casa donde nació esta destruida, al pueblo se lo han puesto desconocido, la madre ha muerto.



Pero no importa. El exiliado cubano quiere de todos modos ir a esa casa, a ese pueblo y a esa tumba. La Patria empieza ahí.

"La crítica es el ejercicio del criterio: destruye los ídolos falsos, pero conserva en todo su
fulgor a los dioses verdaderos"

viernes, 28 de enero de 2011

REFRESCANDO EL CORAZON








HOMENAJE A JOSE MARTI poemas de Osvaldo Raya



El azul de mi mismo

 UN PARIENTE MUY CERCANO 

Yo no lo vi cuando lo vi. Yo era un muchacho de once años y Martí era un llegado. Me dio curiosamiento verlo hablar con mi mamá, muy diligente en sus decires (…) Yo nunca estrené escuela pero sé que José Martíd siirve para vivir"

Salustiano Leyva (campesino de la zona oriental de Cuba)

Cuando yo te conocí la muerte no existía.
Tú nunca fuiste un muerto‒
sino un pariente cercano que solía visitarme,
con mucha más frecuencia que cualquier otro pariente.
(Aunque eran también tu parentela
los niños de la escuela‒
y los del barrio).
Mamá me hablaba de ti todos los días
y yo solía salir cada mañana,
sin merienda;‒
pero con una flor
para ponerla en el busto de yeso que te honraba
en mi aula de kínder,
al pie de la bandera.
…Y es que fue tan bonito crecer a tu amparo‒
que no tuve oquedad que no llenaras!

MARTÍ

«O Captain! my Captain!
[…] Here Captain! dear father!»

Walt Whitman

Oh capitán,
mi capitán,
─capitán de los cubanos,─
qué lejos está el puerto─
y qué distante nuestra islita de sí misma!
…Tan ciegos nos quedamos sin tus ojos
que, cuando apenas empezábamos el viaje,
naufragamos!
Y tan necios, fuimos─
y tan sordos!
Oh maestro sempiterno!
Oh sabio Utnapishtim ─magnífico avatar,─
perdónanos!

jueves, 27 de enero de 2011

Fotos de presos y ex-presos políticos cubanos. Album IV.

Ex Presa Politica Cubana

 
Dra. Caridad Vega. Condenada a 30 años en la Causa 66/1960.





Esta es una de las mujeres mas valientes y humanas que he conocido en mi vida......Y tambien le debo la vida.....Calala, mi querida Dra Caridad Vega, medico, mujer de altos valores y principios.Rebelde, plantada,nunca he visto mezclada con tanta puereza, la intransigencia y la bondad....LLego la hora de honrar a las mujeres del Presidio Politico . Esta es mi primera honra.
Cary Roque

..

miércoles, 26 de enero de 2011

AROMAS, EL INSTANTE Y LA EMOCIÓN.


Resulta extraño comparar los olores de dos ciudades tan entrañables para mí como La Habana y París. El perfume de la primera se perpetúa en la memoria cual una caricia de engañoso enamorado, en la segunda todavía vivo la fascinación del instante, y aún sus huellas hierven y entibian mis sentidos.


Una es pasión, otra es deseo. Ambas íntimamente mezcladas.


La Habana huele a mar, en el primer impacto. Recuerdo que del puerto hacia la Habana Vieja, emanaba provocante la brea, y después de un insolente aguacero la hierba fresca mutaba en matojos podridos y cuando desbordaban los alcantarillados y cloacas se revolvían toda suerte de aguas, la límpida del océano con la turbia de la bahía, también la de la lluvia y la de los albañales, entonces el suelo despedía un vapor ácido, nauseabundo, y humeaba un aliento plateado del empedrado recién pulido por los riachuelos provenientes de los empinados callejones.


A la madrugada el cielo se tornaba de un azul oscuro, y de su inmensidad descendía la frescura nocturna, brisa que resbalaba de la montaña al llano, y las nubecillas se empantanaban en nuestros escotes de adolescentes, cubriéndonos de un perfume entre dulzón y salado. A esa hora llegaba mi madre, de su piel fluía la mandarina y el cundeamor, y una sequedad penetrante a ron y a semen encartonado en su vestido.


La noche habanera filtraba efluvios de besos demorados e hilillos seminales, recorriendo entre los muslos de las muchachas y los traseros de los jebos, atajados con un pañuelo al final de los tobillos.


La alborada penetraba con su manantial de leche cortada, café, y madera recién estrenada en un pupitre escolar. El calor intenso tostaba la basura amontonada en las esquinas, el mosquero me conducía por un pasillo estrecho, del techo se derrumbaba mierda y orines. La maestra enjuagaba sus manos con naranja agria, remedio contra las manchas, y contra la peste persistente a bacalao. Me fascinaba sacarle la punta al lápiz y husmear en el grafito.

Si obviamos el hedor de las axilas parisinas y del metro, la ciudad trashuma mirra y melocotones. Una dama muy garzona a lo Guerlain pasea su yorkshire por los Campos Elíseos y su disimulado bostezo exhala gardenias.


De súbito huele a antibióticos, y la ambulancia se detiene a socorrer a un accidentado, el vómito tiñe un charco bajo el contén de la acera.


En el Jardín de Luxemburgo el agua del estanque refleja pétalos verdosos o lilas, muy en el estilo de los nenúfares de Monet, y yo ando tan distraída en esos menesteres, imaginando que vuelvo a tropezarme con Samuel Beckett leyendo junto a su gato, y justo en sus ojos, y que acabo de pisar un mojón de perro muy bien esculpido, cual una de las obras magistrales de Botero, o de Cárdenas.


Un hombre salpica loción de rosas desde sus rizadas pestañas y el elegante gesto me recuerda a un gran y antiguo amor que en las noches más largas del mes de junio se sumergía en tinas de leche y de Kuoros de Ives Saint-Laurent, subterfugio para atraer a las melusinas.


París huele también a baguette crujiente y a croissant recién horneado a la mantequilla. En las madrugadas húmedas de soledad invernal un cálido tinto de Bordeaux nos perfuma las entrañas.
Y más tarde, en el amanecer convidado, un té verde y unas madeleines proustianas: al llevármelas a la boca, y morderlas suavemente, mi nariz atrapa la sustancia nacarada de la bahía habanera.

 

martes, 25 de enero de 2011

LA INFAMIA DE APACIGUAR TIRANOS

Tomado del Diario Las Americas)


“Me parece detectar la fetidez del apaciguamiento en el ambiente”, Margaret Thatcher 

Por Ninoska Pérez Castellón

Hoy en día, cualquiera tiene un plan. Eso implica elaborar una tesis, por descabellada que sea y asegurar que tendrá el resultado deseado. Para eso sobran asesores, analistas e improvisados. El Presidente Barack Obama dice tener un plan para Cuba. Su más reciente acción de apaciguamiento y premiación con el régimen de La Habana es lamentable. La respuesta oficial de la dictadura más antigua del mundo lo pone en contexto. Cuba se ha dado el lujo de responder que las nuevas medidas “son positivas” pero a su vez son “un reconocimiento del fracaso de la política de los Estados Unidos contra Cuba”. En otras palabras el régimen de los hermanos Castro no tiene que cambiar, pueden seguir reprimiendo, encarcelando que al final de la jornada no hay consecuencias, hay lucrativos beneficios.


Obama, dicen sus asesores, sólo pretendía regresar a la política de Clinton. Después de todo, autorizar viajes académicos, educacionales, culturales y religiosos, no es más que un refrito de la política de “pueblo a pueblo”. El permitir a los americanos el envío de remesas y ampliar los permisos de vuelos charters en aeropuertos internacionales en territorio estadounidense es una copia al carbón de la fracasada política Clintoniana.


Esta recompensa, que Cuba califica de “positiva aunque insuficiente” surge en momentos que Alan Gros, un ciudadano americano, lleva más de un año encarcelado en Cuba sin una acusación formal, sin instrucción de cargos o juicio. Ahora de seguro harán que se declare culpable de cualquier cosa y después el régimen que lo encarceló injustamente durante un año, dará una muestra de “buena voluntad” cuando a pesar de haber aceptado la “culpabilidad”, le permitan regresar a casa.


Obama escogió premiar a la dictadura cubana tras concluir la más reciente ronda de charlas migratorias en medio de verdaderos problemas que su administración prefiere ignorar. Como el abundante tráfico ilegal de cubanos, tan lucrativo como el narcotráfico. El trasiego de lanchas rápidas de costas cubanas a costas floridanas ocurre con la tolerancia de las patrulleras castristas que les avisan de la localización de los guardacostas americanos. Su otra vertiente es el de las lanchas rápidas hacia costas mejicanas y el posterior traslado de los inmigrantes hacia la frontera donde reclaman ser perseguidos políticos para luego obtener los beneficios de la Ley de Ajuste Cubano. Me imagino que en esas conversaciones ignoraron abordar otro secreto vox populi, la venta de visas por personal cubano dentro de la Sección de Intereses Norteamericana en La Habana.


Me aventuraría a asegurar que no hubo mención del creciente número de estafadores del Medicare en la Florida que tras ser arrestados y liberados bajo fianza, encuentran el camino de vuelta a la isla de los Castro con asombrosa facilidad. Tampoco el por qué un desproporcionado número de ex operativos del represivo Ministerio del Interior, obtienen visas para visitar a sus familiares en Miami con tanta frecuencia. Pero esas son pequeñeces, comparadas con las atrocidades cometidas contra el pueblo cubano.


La falta de libertad, el hecho que los presos recién liberados fueron desterrados y que los que rehúsan abandonar Cuba permanecen en prisión. El crimen cometido contra Orlando Zapata Tamayo, el acoso contra los opositores o el resto de las múltiples humillaciones que padecen los cubanos en la isla es preferible ignorarlo.


¿Lograron el benévolo Clinton y sus contactos de “pueblo a pueblo” poner fin a la represión o el respeto a los derechos humanos? ¿Lograron que la dictadura diera alguna muestra de voluntad de cambio? Todo lo contrario, premiaron crímenes tan espantosos como el hundimiento del Remolcador 13 de Marzo en plena Bahía de la Habana y el asesinato de ciudadanos americanos en espacio aéreo internacional por Migs castristas. Vale recordar que la respuesta a semejante crimen fue la pintoresca frase de la Secretaria de Estado Madeline Albright diciéndole a los genízaros castristas que carecían de los genitales que alardeaban tener. Clinton logró de Cuba, un éxodo masivo, una red de espías operando en territorio estadounidense con instrucciones de La Habana de buscar áreas en los cayos de la Florida donde poder introducir personas y explosivos, el envío de bombas por correo, vigilancia a bases militares y la complicidad en el asesinato de ciudadanos americanos. Aumentó la represión, los presos políticos, la censura, el acoso a los diplomáticos y ni una sola mejoría para el pueblo cubano. Aun así, la administración Obama y sus asesores no parecen aprender de pasadas experiencias con los hermanos Castro.


Algunos opositores dentro de Cuba han hecho entusiastas declaraciones de cómo en momentos de despidos masivos esto va a ayudar al pueblo. Es de suponer que haciéndolos sentir inferiores porque se tienen que conformar con migajas y continuar viviendo como ciudadanos de quinta categoría en su propio país.Según el economista Oscar Espinosa Chepe, el régimen de La Habana podía responder a este “positivo gesto” con el de liberar a los 11 prisioneros del grupo de los 75 que rehúsan ser desterrados a España, para “recuperar credibilidad internacional” ¿Desde cuándo las dictaduras son creíbles? La Dama de Blanco Laura Pollán consideró que las medidas son buenas porque la economía está en el piso, pero se preguntó: “¿Remesas capitalistas? Entonces no somos comunistas, somos comodistas.” No hay duda.


Otros fuera de Cuba como el obispo de Albany, Howard Hubbard a nombre de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos quien desde el año 2009 viene cabildeando ante el Senado pidiendo el levantamiento del embargo, alabó las medidas aunque las calificó de “modestas”. Curiosamente el obispo se abstuvo de pedir cambios en Cuba o de ser crítico y severo como le corresponde contra los abusos.


Más sorprendente aún son las declaraciones de Pepe Hernández a nombre de la Fundación Nacional Cubano Americana, que las medidas de Obama permitirán promover los intereses de ambos pueblos. Cuando Clinton anunció las mismas medidas en 1999, Pepe Hernández respondió enérgicamente pidiendo el encausamiento de Fidel Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en aguas internacionales y agregó que medidas como esas no favorecen al pueblo porque en Cuba no existe la empresa privada. ¿Qué ha cambiado?


Decía el brillante estadista alemán Konrad Adenauer, enemigo de la teoría de apaciguamiento y responsable de convertir a Alemania Occidental en la nación más próspera de Europa después de la Segunda Guerra Mundial, que “la única manera de conciliarse con un tigre es dejando que te devore.” Esa es su naturaleza y la de los dictadores no es diferente.


Basta ya de premiar el crimen y la ignominia, porque el único resultado es la perpetuación del oprobio. Los cubanos necesitan plena libertad y democracia. Sentirse iguales a los extranjeros que pueden fabricar hoteles en su tierra donde ellos no pueden hospedarse. Necesitan la tranquilidad de saber que la dictadura que los oprime no es premiada por destruir sus vidas. La respuesta está en el decoro y la dignidad. Eso siempre había abundado en Cuba y no podemos permitir que una vulgar dictadura reduzca a un pueblo noble y bueno en la humillación de sentirse inferior y todo por aferrarse a la denigrante filosofía castrista del “resolver”.

martes, 18 de enero de 2011

"YO ACUSO"

Por Zoé Valdés


Yo acuso al silencio tejido en nombre de una revolución alrededor de una isla: mi país.


...Yo acuso al cómplice e ignorante silencio de aquellos que teniendo libre acceso a la información contribuyeron a impedir que el mundo sepa de la humillación y del dolor del pueblo cubano.
Yo acuso a la insensibilidad y a la desidia de los medios de comunicación internacionales (empezando por la ONU y la OEA).
Yo acuso a la CNN, entre otros medios de comunicación.
Yo acuso la ceguera y el acomodamiento. Yo acuso a los colaboracionistas que enriquecen sus bolsillos con el dolor ajeno.

Yo acuso a los pederastas que consiguen sexo barato con los niños cubanos.
Yo acuso al régimen por incentivar la prostitución infantil, y acuso al cliente que consume y se beneficia de la pobreza de la niñez cubana.
Yo acuso a un hombre, el dictador de Aquella Isla, de exterminio por agotamiento.
Yo acuso su método de tortura psicológica, y física, en cárceles repletas. Lo acuso de ser el causante de numerosos fusilamientos.

Yo acuso al dictador por haber depredado al país, por haber devastado su economía, su cultura, por haber hundido la conciencia política del pueblo cubano en el más profundo de los abismos, el del terror. Yo acuso al dictador de habernos mentido día a día, a nosotros, los niños supuestamente felices, porque nacimos en el año 1959; a los hijos del desgarramiento histórico, haciéndonos creer que se nos estaba construyendo un futuro luminoso y digno.
Yo acuso al culpable de haber dividido a tantas familias.
Yo acuso al culpable de que 14 mil niños hayan tenido que abandonar su país sin sus padres, en lo que se llamó el éxodo Peter Pan, por el temor de sus padres a perderlos debido a lo que la dictadura cubana instauró: la patria potestad (habían ideado la edad militar desde los 15 a los 27)

Yo acuso las garras ensangrentadas del régimen por tantas vidas cubanas tronchadas en combates cotidianos e inútiles, y en guerras que nada tenían que ver con nosotros.
Yo acuso al dictador por tantos destinos ahogados en el mar, devorados por los tiburones; ésos son nuestros desaparecidos. La única puerta que el dictador abre en tiempos de crisis es la del mar. Autorización oficial para la muerte.
Yo acuso al régimen del asesinato de niños y adultos en el Remolcador Trece de Marzo.
Yo acuso al régimen por el crimen de los cuatro pilotos cubanos de Hermanos al rescate.(los organismos internacionales NO intervinieron).

Yo acuso al culpable de haber rebajado a Cuba a ser catalogada hoy en los textos escolares franceses como uno de los países más miserables del planeta, situándola por debajo de los índices de desarrollo humano. Un país donde las nuevas generaciones carecen de alimentos, de viviendas, de ropa y zapatos, de libros.
Yo acuso el alto nivel de analfabetismo que ha ido expandiéndose a falta de libros, a fuerza de recibir como educación un discurso monotemático encubierto en una ideología apologética, castradora, y holocaústica.
Yo acuso a los inoculadores del virus del terror, de la doble moral, del doble lenguaje.
Yo acuso al mecanismo diabólico creado por el régimen castrista que aniquiló las libertades ciudadanas, burlándose de los derechos humanos.

Yo acuso al dictador responsable del encarcelamiento del Doctor Oscar Elías Biscet, y de cientos de presos políticos, y del asesinato de Yohana Villavicencio, una joven artista que pidió asilo político en Francia, se le negó, y fue devuelta a Cuba en condiciones violentas; murió en un sospechoso accidente de tráfico.
Yo acuso a quienes con su complicidad contribuyen a abortar movimientos opositores internos equivalentes a los de los ex regímenes totalitarios: a un sindicato clandestino de Solidaridad en Polonia, a una organización de intelectuales como la Carta de los Setenta y Siete en Checoslovaquia, a una prensa independiente y clandestina como los Samizdat, en la antigua URSS.

Yo acuso, aunque muchos hagan oídos sordos a esta acusación. Aunque este texto sirva sólo en memoria de Émile Zola y como homenaje a Lydia Cabrera, a Guillermo Cabrera Infante, a Reinaldo Arenas, a Reynaldo Bragado Bretaña, a Guillermo Rosales, a Carlos Victoria.”, Manuel Artime, Manuel Guillot, Plinio Prieto, Porfirio Franco, Rafael Díaz Hascom, Humberto Sorí Marín, Virgilio Campanería, Alberto Tapia Ruano, etc, etc y las largas condenas durante muchísimos años ..... que pagaron con su vida parcial el estar dentro de prisiones en su propias juventudes!

domingo, 16 de enero de 2011

NOSOTROS LOS CUBANOS......Y EL RESTO DE LA HUMANIDAD LA TORRE EIFFEL: UN MONUMENTO 50% CUBANO


Desde Facebook


Por Yenobis Demis-Smaerd.

La Torre Eiffel, o La Dame de Fer (La Dama de Hierro) como se le llama en Francia, es sin duda alguna el mayor ícono francés y el símbolo ne plus ultra de Paris. Reconocida mundialmente como una maravilla arquitectónica, es además el edificio más alto de esa ciudad y el monumento que recibe el mayor número de visitantes anuales.
La Torre Eiffel, erguida para la Feria Mundial de 1889 es la creación del arquitecto Gustave Eiffel y tiene una altura de 324 metros, lo cual equivale a un edificio de 81 pisos. Desde ella se puede divisar Paris, la Ville Lumière (la Ciudad Luz) en todo su esplendor.
Aunque hoy es considerada un monumento netamente francés, la construcción de La Torre Eiffel se le debe íntegramente a la labor del cubano Guillermo Pérez Dressler, un dato que muy pocos conocen, y un nombre que desgraciadamente ha sido eclipsado por el más famoso de Gustave Eiffel, a quien se le atribuye en su totalidad la creación y construcción de la torre, aun cuando esta no es la realidad.
Guillermo Pérez Dressler, más conocido como Guillaume Dressler, nació en 1860 en la villa de Guanabacoa. Fueron sus padres Juan Pérez Zúñiga nacido en Cuba de padres españoles y Purificación Dressler de la Portilla, de padre escocés y madre cubana.

Desde muy temprana edad mostró Guillermo un gran talento para el dibujo y la arquitectura, lo cual hizo que sus padres se mudaran a La Habana para brindarle al chico las posibilidades de estudiar arquitectura en la capital.
Poco después de cumplir los 15 años muere el padre de Guillermo y la familia queda en la ruina, por lo que el joven se ve obligado a abandonar sus estudios y buscar empleo como aprendiz de boticario en una farmacia. Uno de sus profesores, convencido de que el chico posee un gran talento y que puede llegar a ser un nombre en la arquitectura nacional le consigue a través de una familia pudiente del Vedado una beca para ir a estudiar a La Sorbona.

Con 16 años llega a Paris Guillermo Pérez Dressler, que muy pronto se adapta a la vie parisienne y cambia su nombre por el más cosmopolita de Guillaume Dressler. A los 21 años se gradúa con honores de la prestigiosa Sorbona y obtiene trabajo en la firma Dumouriez, Valmy et Frères, donde rápidamente se convierte en uno de sus mejores arquitectos siendo el responsable de la re-edificación del puente Peronet y de la construcción de la autopista Vichy-Nantes. Además diseña en su totalidad el edificio Charpentier y la catedral de Bersy. En 1886 a raíz de la muerte del rey Ludwig Segundo de Bavaria, la familia real lo contrata para construir la tumba del monarca en Múnich. A esto le sigue la con construcción del Nomer Platz también en Munich y el hotel Ciboulette du Lac en el corazón de Montmartre .

La vida de Guillaume Dressler cambia radicalmente a partir de Febrero de 1887 cuando su ex-profesor de La Sorbona, el arquitecto y pedagogo Gravier de Vergennes le presenta a Gustave Eiffel, quien está en búsqueda de un asistente para la edificación de su famosa torre.


La química entre Dressler y Eiffel es instantánea y pronto el cubano, ahora ciudadano francés, se convierte en la mano derecha del famoso arquitecto, el cual deposita en él toda confianza, hasta el punto de permitirle corregir varios de sus diseños y nombrarlo administrador ejecutivo de la obra. Eiffel, que además de la torre tiene varios proyectos en construcción a la vez, hasta le permite a Guillaume diseñar en su totalidad una cuarta parte de la torre, aunque esto nunca se le acreditó al arquitecto cubano públicamente.

Otro secreto muy bien mantenido es que Eiffel padecía de vértigo por lo cual jamás subió a su propia torre. El pánico a las alturas sólo le permitió a Eiffel ascender al primer piso de la torre. De ahí en adelante, el encargado de la obra fue Dressler. Eslabón por eslabón, el cubano fue supervisando la construcción de la torre hasta su totalidad.

La torre Eiffel se inauguró el 31 de Marzo de 1889 con la presencia de Eiffel y Dressler. Mientras Eiffel fingía estar ocupado charlando con dignitarios de varios países debajo de la torre, fue Dressler quien llevó a la prensa mundial a la cumbre del monumento, y le sirvió de anfitrión, ya que Eiffel no era capaz de hacerlo dado a sus crisis de vértigo.


En Julio de 1889 Guillaume Dressler es convocado a Inglaterra por la Reina Victoria, quien entusiasmada por su labor en la torre, lo contrata para edificar The Victoria and Albert Museum and Gardens en las afueras de Londres. Dressler aceptó la comisión y partió rumbo a Inglaterra en el HMS Forepina el día 4 de Agosto de 1889. El barco fue víctima de una tormenta y naufragó. Sólo cuatro personas sobrevivieron el naufragio. Guillaume Dressler no fue una de ellas. Pereció en las aguas del estrecho de Dover . Su cadáver jamás fue hallado. Desgraciadamente, con él también murió su gran aporte a la construcción de La Torre Eiffel. El tiempo fue eclipsando su nombre poco a poco hasta borrarlo del todo, y hoy sólo se reconoce a Gustave Eiffel como único creador y constructor de la torre que lleva su nombre. Cuando se piensa en la Torre Eiffel se piensa en Francia, no en Cuba . Aun cuando es Cuba responsable por un 50% de su gloria.

Campos de concentración cubanos: Pueblos cautivos

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Desde Cuba, Literatura y Diaspora.

Liberpress/Cubanet - Trabajo de investigación sobre los Pueblos cautivos, uno de los hechos menos conocidos y más dolorosos perpetrados por la disctadura cubana. El trabajo del periodista Hector Maseda, prisionero politico y periodista independiente encarcelado durante la primavera negra de 2003 fue publicado en tres partes el año 2001. Lo reproducimos completo a continuación.

Parte I

Estas comunidades, verdaderos campos de concentración para sus constructores, fueron creadas por las autoridades cubanas con la finalidad de mantener bajo control y lejos de sus provincias de origen a los miles de campesinos colaboradores del movimiento armado guerrillero que surgió entre los años 1960-65, en el macizo montañoso del Escambray, en la antigua provincia Las Villas. El destierro de estas personas y sus familiares comenzó en 1970 y no se detuvo hasta 1985 con el traslado del último núcleo campesino que vivió en aquella región central del país. Fredesvinda Hernández Méndez (Fredes), natural de Los Quemados, municipio de Manicaragua, fue una de las víctimas de los pueblos cautivos, no sólo por su religión -es Testigo de Jehová- sino por haberse casado con el hijo de un colaborador de los insurgentes en aquellas zona montañosa. Su suegro, Heriberto Hernández Quesada, poseía una finca cafetalera ubicada en las estribaciones de la sierra, en Güinía de Miranda.

"A mi suegro -señala Fredes- la policía política del gobierno (el DSE ó G-2) lo tenía clasificado como colaborador de la guerrilla que operó en la localidad entre los años 1960-63. Les brindaba alimentos y les permitía dormir en sus tierras. Otro tanto había hecho con las tropas de Castro. En varias ocasiones fue detenido por el DSE, sometido a interrogatorio y acusado de enemigo de la revolución".

Seis años después de haberse liquidado el último foco guerrillero, el 15 de diciembre de 1971, la policía política citó a Heriberto junto a cientos de campesinos que, como él, habían apoyado a los grupos armados opuestos al régimen. La intención del gobierno era limpiar los alrededores del lomerío central del país de elementos que en el futuro pudiesen apoyar otra acción armada contra el régimen de Fidel Castro.

"De manera que vecinos de Trinidad, Fomento, Güinía, La Moza, Manicaragua, Cumanayagua, Barajagua, El Nicho y Jibacoa -nos dice Fredes- se vieron envueltos en la operación de limpieza donde ellos eran como la basura que debía eliminarse. Entre los citados se encontraban algunos ex guerrilleros que nunca fueron identificados como tales. Los oficiales se reunieron con ellos en el estadio deportivo de Ciudad Santa Clara. El discurso fue breve y directo: 'Los vamos a trasladar hacia otras provincias por ser ustedes personas desafectas a la revolución. Todos apoyaron la contrarrevolución en el Escambray, ustedes no merecen ni el aire que respiran.

Jamás podrán regresar a la provincia. Lo que ustedes van a sufrir a partir de este momento, lo sufrirán sus hijos y nietos, los hijos de sus nietos...' De inmediato, los montaron en un tren cuyos vagones habían sido convertidos en pequeñas prisiones móviles y bajo fuerte custodia militar hacia sus nuevo destino: los pueblos cautivos que construirían, en su calidad de desterrados y prisioneros. Obligados estarían a trabajar entre diez y doce horas diarias, sin tener las menores condiciones de vida, pobre alimentación, malos tratos de los guardias, castigos, golpes, falta de atención médica, ningún contacto con la familia".

El viaje -según recuerda Fredes- duró 36 horas, no comieron nada durante el trayecto. Unos llegaron a la localidad de lo que sería el futuro pueblo cautivo Sandino, en el municipio de igual nombre; otros para Briones Montoto, en el municipio Pinar del Río; un tercer grupo pasó para Ramón López Peña, en el municipío San Cristóbal, todos en la más occidental del país. A los demás los enviaron para Miraflores, en la provincia Camagüey. Los viajes se sucedieron unos tras otros hasta que no quedó ni un campesino sin ser desplazado de su lugar de origen.

Los familiares se enterarían de estos hechos meses después de ocurridos, aunque comenzaron a padecer sus efectos desde el primer momento. Al respecto, Fredes expresó: "Al cabo de dos o tres meses supimos oficialmente de mi suegro, pero al día siguiente del traslado vinieron funcionarios del gobierno a las demás fincas implicadas y nos expropiaron todos los bienes: tierras, equipos, cosechas, animales, cuentas bancarias. A muchos los expulsaron de sus casas sin importarles qué sería de ellos a partir de ese momento. La mayoría de estas familias fueron recogidas por amigos o familiares. La mía tuvo suerte. La dejaron en la vivienda. El Estado cubano nunca se ocupó de las mujeres, niños y ancianos que desalojaron. No se domina la cifra exacta de las familias que fuimos arrastradas a esta vorágine de intolerancia gubernamental. En realidad, no se publicaron las cifras oficiales pero se calcula entre 2,500 y tres mil los campesinos que fueron desterrados y llevados para estos cuatro pueblos cautivos. De manera que las víctimas totales de este holocausto pudiera ascender a diez mil cubanos, en cifras redondas".

Los desterrados demoraron un promedio de dos años y medio en construir las primeras viviendas. A partir de 1973 comenzaron las mudadas de las primeras familias. Los últimos lo harían en 1985. Los pormenores de estos movimientos serán temas a tratar en la segunda parte de este artículo.
A Fredesvinda, conocida por Fredes, le correspondió su traslado en enero de 1977. Ella no pudo concebir en aquel momento las penurias que tendría que soportar y los obstáculos que debería superar, no sólo ella sino también su hija menor que le acompañó en esta nueva aventura impuesta por el régimen de Castro.


Parte II

El destierro organizado por las autoridades cubanas de los campesinos del Escambray, que entre los años 1960-65 apoyaron a los grupos insurgentes anticastristas, también lo sufrieron sus familiares debido a la intolerancia característica de este régimen totalitario.
Fredesvinda Hernández Méndez (Fredes) nos refiere sus recuerdos y sufrimientos de aquellos días que tantas veces ha querido olvidar, y no lo logra.

El traslado hacia los nuevos pueblos cautivos de los familiares que componían el núcleo de los desterrados, obedeció a una selección hecha por el gobierno de Castro, que llevó a cabo su policía política (DSE o G-2).
Al respecto, Fredes señala: "Una mañana se presentaban a la puerta de tu casa varios militares, y sin preámbulo te decían que ya teníamos otra vivienda asignada en tal lugar, que el día de salida era más cuál y que debíamos presentarnos es esa dirección. Agregaban que no teníamos que llevar nada porque los inmuebles estaban amueblados, pero esto era mentira pues los apartamentos se encontraban vacíos y los oficiales lo sabían. Algunas familias le dieron crédito y al llegar a su destino se percataron del error. Mi familia no creyó en ellos y llevamos las pertenencias".

Sin aún haber dejado los parientes sus antiguos domicilios, los inmuebles eran ocupados por personas identificadas con el gobierno, quienes disponían de todo lo que encontraran en su interior en usufructo gratuito.
Sobre este aspecto, Fredes recuerda: "Los que fuimos desterrados tuvimos que pagar alquiler por los nuevos apartamentos que durante dos años y más construyeron nuestros jefes de núcleo en condiciones infrahumanas, a pesar de que las propiedades que nos habían sido confiscadas, sin remuneración, poseían un valor varias veces superior al costo de las viviendas asignadas en lugares tan apartados".

A Fredes le tocó mudarse el 21 de enero de 1977 para el pueblo cautivo Ramón López Peña, en el municipio San Cristóbal de la provincia Pinar del Río. "Para mí el traslado fue muy duro", recuerda. "Tenía 20 años de edad, una niña de dos años y estaba embarazada de la segunda. Mi esposo no me pudo acompañar en el viaje porque su hermana (diabética, sorda y afectada por la poliomielitis desde pequeña) había sufrido una herida en el pie, se le complicó con gangrena y hubo que amputárselo. Estaba hospitalizada en estado grave. Mi marido se quedó apoyando a su mamá. En resumen, el movimiento lo realizamos mi cuñado, la niña y yo".

"La primera etapa -precisa Fredes- fue en camiones desde Güinía de Miranda hasta los llanos de Jibacoa, en el Escambray. Otras familias salieron de los diferentes municipios. Los locales donde nos albergaron no tenían condiciones para albergar personas mayores con niños. Hombres y mujeres juntos, sin privacidad, literas estrechas, de tablas, muchas sin colchonetas. Mi hijita y yo no cabíamos juntas en una de ellas. Yo no pude dormir esa noche por temor a que se cayera la niña. Los guardias le dieron leche a los pequeños y algo de comer a los adultos. Al otro día, de nuevo los camiones hasta Manicaragua. Fuimos a parar a El Ranchón. Las condiciones allí empeoraron. No había dónde acostarse. Nos dejaron sin comer. Tampoco le dieron leche a los menores. Al oscurecer, otra vez los camiones hasta Santa Clara. En esta ciudad pasamos la noche sin dormir, comidos por los mosquitos, con mucho frío y golpeados por lloviznas intermitentes. Nos tiraron en unos solares próximos a la estación del ferrocarril. No hubo ningún tipo de consideración, a pesar de que el grueso éramos mujeres, ancianos y niños. La mayoría de nuestros hombres desde 1971-72 estaban presos en diferentes regiones de la provincia pinareña.
Fredes, con la angustia reflejada en su rostro por los recuerdos, continúa la historia: "Al día siguiente nos montaron en el tren. El mismo que años antes había llevado a nuestros padres, esposos y hermanos. Eran las pequeñas cárceles móviles y el mismo rigor. Nos acompañaban ocho guardias armados en cada vagón, con fusiles y bayonetas. Cualquier movimiento debía ser autorizado por ellos. Nuestros hijos lloraban asustados y por el hambre. ¡Al fin les dieron leche y compota! A los adultos naranjas. Ellos (los militares) sabían que llevábamos 48 horas casi sin comer; el viaje en tren duró otras 35 horas. A nadie le dieron alimentos sólidos. ¡Ni siquiera a las mujeres embarazadas ni a los menores!"

En ese tren iban personas para los pueblos cautivos López Peña, Briones Montoto y Sandino. "En la medida en que llegábamos al final del trayecto, el convoy dejaba los coches y continuaba su viaje hasta la próxima parada y así, hasta llegar a la última".
La mujer agrega: "El traslado de las pertenencias fue otra odisea. No sabíamos por qué vía venían. Después nos enteramos que los habían mandado por un tren de carga. Teníamos que seleccionar cuáles eran las nuestras en aquella locura de cachibaches. Ningún guardia nos ayudó en la operación. Algunos expresaron que ése no era su problema. Fuimos las mujeres, los ancianos, los niños y los pocos hombres que nos acompañaban, ayudados por los desterrados que acudieron a recibirnos, quienes movimos las cosas en carretas tiradas por bueyes a través de caminos irregulares. Los muebles se desajustaron, los cristales se rompieron, las ropas se llenaron de polvo o se ensuciaron al caer en el fango y en la tierra".

Desplazamientos como éste se contaron por docenas hasta mediados de 1985 en que se realizó el último. Fredes fuerza su memoria y nos dice: "Las personas que fuimos trasladadas de esta manera sumamos docenas de miles. En López Peña sólo, hay una población actual de aproximadamente diez mil personas entre colaboradores de los grupos insurgentes en el macizo de Trinidad, sospechosos de colaborar y familiares de éstos, además de unos cuantos núcleos de familias que constituyen la red de informantes permanentes del gobierno que siguen nuestros pasos. Los otros tres pueblos cautivos deben tener poblaciones y status similares".
"Cuando llegamos al lugar -concluye Fredes- nos dimos cuenta de que sólo existían los edificios de viviendas. No había calles pavimentadas, ni aceras, ni áreas verdes, ni parques, ni círculos infantiles (guarderías), ni escuelas para nuestros hijos, ni centros de recreación. Apenas una tienda de comestibles, otra de ropa, una placita de viandas y hortalizas, la barbería-peluquería y la posta médica. Las autoridades consideraban que era suficiente para atender a diez mil personas. Con el paso de los años habilitaron tres casitas como escuelas primarias. Más tarde, al darle casa a los últimos presos, convirtieron el albergue donde vivían en escuela primaria. Los adolescentes que asistían a la secundaria básica debían dirigirse hasta el pueblo de San Cristóbal, ubicado a ocho o diez kilómetros de distancia, la mayoría de las veces a pie, por no tener transporte en el cual trasladarse".

Cuando Fredesvinda Hernández Méndez llegó a López Peña ya había allí unas 300 familias. Hoy esa cifra se eleva a 2,500 núcleos. Con el tiempo transcurrido pensó que su situación iría mejorando y que los odios de las partes en conflicto quedarían en el pasado, pero la frase que los oficiales castristas le dijeron a su suegro y demás presos políticos desterrados cuando los concentraron en la ciudad de Santa Clara, el 15 de diciembre de 1971, no fue dicha para que se olvidara. En realidad formaba y forma parte del tratamiento sociopolítico y económico que el gobierno de Fidel Castro le tiene reservado a todo aquél que, de alguna manera, se le opone.


Parte III

El confinamiento, aunque se produzca con apariencias doradas, nunca está exento de su carácter abusivo y cruel. Pero cuando se extiende de modo indefinido a decenas de miles de personas inocentes de la misma nacionalidad que los gobernantes que lo imponen, entonces adquiere la connotación de crimen de lesa ciudadanía.

Fredesvinda Hernández Méndez (Fredes) hace un esfuerzo para recordar si con el tiempo transcurrido han mejorado las condiciones de vida de los residentes en los pueblos cautivos.

"Es cierto -dice ella- que a partir de 1978 el Estado cubano las mejoró un poco. Las calles principales fueron asfaltadas y pavimentaron las aceras, las vías de acceso entre edificios, antiguamente de tierra, se sustituyeron por losas prefabricadas de cemento. Habilitaron algunas áreas verdes y dos o tres tiendas de comestibles y ropas. Ampliaron la posta médica y sus especialidades, convirtiéndola en una policlínica. Inauguraron una pequeña sala de video y un área común para que la población realice sus fiestas. Regularizaron el suministro de agua potable durante dos o tres horas diarias. Además, edificaron un seminternado de primaria, una secundaria básica y un círculo infantil (guardería). Todas estas obras fueron realizadas por nuestros familiares presos, obligados a trabajar como esclavos".

"Sin embargo -señala Fredes- no tenemos bibliotecas, ni teatros, ni centros culturales, ni museos, ni salones de exposiciones, ni escuelas formadoras de obreros calificados o técnicos medios. El transporte es casi nulo, solamente disponemos de camiones que cubren la ruta San Cristóbal-López Peña, cada hora, hasta las cuatro de la tarde. A partir de ese momento quedamos incomunicados. También existe un ómnibus pequeño, de veinte plazas, que cubre dos viajes en el día hasta La Habana, pero generalmente está fuera de servicio. Eso es todo lo que posee una población de diez mil o más habitantes".

La mujer continúa declarando: "Por supuesto, tenemos un terraplén como única entrada y salida al pueblo, que el gobierno no ha querido asfaltar. Se extiende por dos o tres kilómetros hasta la autopista Habana-Pinar del Río. En la época de lluvias se convierte en un río. El resto del año, el polvo y la suciedad no nos dejan vivir. Estamos rodeados de montes y sabanas por todas partes, y el pueblo más cercano (San Cristóbal) está ubicado a unos 15 kilómetros de distancia".

Otro aspecto en la vida de los desterrados es la vigilancia permanente. Las visitas de la policía política (DSE o G-2) son periódicas y las citaciones a sus dependencias son constantes. "Somos vigilados las 24 horas del día por el DSE. Nos ven todas las semanas o nos citan a San Cristóbal, donde radica la sede del órgano policial. No podemos estrechar relaciones ni intercambiar encuentros con otros vecinos sin correr el riesgo de ser acusados, por ese cuerpo represivo, de conspiración. En cada edificio hay tres o cuatro familias de confidentes. Los oficiales del DSE y los confidentes se reúnen cada semana en locales de la secundaria básica para intercambiar informes y dar nuevas instrucciones. Como se comprenderá, no llevamos una vida normal, ni social ni individualmente".

Las vicisitudes de los desterrados no sólo están presentes en la observación, control y amenazas policiacas, sino que también se manifiestan en los aspectos económico-laboral y político.

Fredes afirma: "Y como si esto fuera poco, estamos sometidos a una sistemática discriminación laboral y económica. La falta de confianza política que sobre nosotros ejerce el Estado totalitario nos limita el acceso a trabajos de mayor responsabilidad y mejor remuneración. No les interesa la preparación profesional. Este proceder oficial se extiende con igual saña hasta nuestros hijos y nietos. Tampoco aprueban las solicitudes que le hacemos al Poder Popular (gobierno municipal) para que nos permitan trabajar por cuenta propia como lo prevee la ley y, de esta manera, obtener unos centavos más para beneficio familiar. Así, las autoridades nos castigan no sólo al destierro sino también a la indigencia".

Otro de los temas a que se refiere Fredes es al esfuerzo gubernamental para sumar a los residentes de los pueblos cautivos al corral de los corderos. "Tratan de obligar a las familias a participar en los actos de apoyo al régimen. La mayoría nos negamos. Algunos descendientes de los desterrados se han integrado al proceso político impuesto por Castro de buena fe o por oportunismo, pero en general no se someten al engaño. Saben que en su patria no tienen futuro. Sus padres y abuelos son magníficos ejemplos de ello. De ahí que muchos solicitan en la SINA (Sección de Intereses de Norteamérica en Cuba) refugio político para marchar hacia Estados Unidos. A los que no son aceptados por el Departamento de Refugiados y se encontraban laborando en cualquier dependencia estatal, las organizaciones políticas y de masas del centro les preparan actos de repudio, y se les expulsa del empleo. A ninguna de las familias desterradas se nos permite mudarnos hacia las provincias de Villa Clara, Sancti Spíritus o Cienfuegos, próximas al Escambray".

Es de conocimiento público que desde los años 1960-65, época en que proliferaron los movimientos insurgentes armados contra el gobierno de Fidel Castro en las diferentes zonas montañosas del país, el DSE infiltró agentes dentro de estos grupos para neutralizarlos de una u otra forma.

Fredes no pierde la ocasión para exponer sus vivencias, después de algunos años de coexistir obligatoriamente con estos individuos.

"Muchos de los agentes del gobierno infiltrados en las guerrillas -señala la mujer- fueron capturados, enjuiciados y condenados aparentemente por tribunales militares en juicios sumarísimos, para luego, y con un fuerte aval, enviarlos hacia Estados Unidos en calidad de refugiados políticos. Entre los colaboradores y ex alzados sobrevivientes, algunos fueron desterrados para los pueblos cautivos, y se han mantenido como tales desde entonces. Conocemos que preparar un buen agente de inteligencia requiere años de trabajo y grandes sacrificios. Castro los prepara bien, pero también comete graves errores. Yo he sido testigo de la desfachatez con que han procedido estos individuos una vez concedido el asilo político por el gobierno estadounidense. Esos señores se han atrevido a celebrar fiestas de despedida en sus casas la víspera de su partida, junto a varios de los oficiales del DSE que conocemos bien, por ser los mismos que nos hostigan a diario. Su misión, que dudamos la concluyan con éxito, es la de realizar labores de inteligencia a favor del castrismo en ese país vecino".

Los residentes de los cuatro pueblos cautivos viven en iguales condiciones, en mayor o menor grado a las descritas por Fredes.

"Ninguno de los residentes de los pueblos cautivos que vivimos en la situación antes señalada podemos sentirnos felices en estos lugares. Aquí se nos somete diariamente a las más refinadas torturas psíquico-físicas que se les pueda ocurrir a mentes desequilibradas. Nosotros no tenemos una vida tranquila y estable, porque las autoridades cubanas así lo decidieron desde hace muchos años. Este mismo cuadro se observa entre los vecinos de los demás pueblos cautivos. Lo sabemos porque mantenemos ciertos vínculos y nos relacionamos con ellos fuera de estos campos de concentración y destierro, intercambiamos información y nos contamos frecuentemente nuestras más desagradables experiencias en estos sombríos parajes en que estamos obligados a vivir y morir".

Fredes concluyó: "Aquí no existen alambradas ni soldados armados que limiten nuestros movimientos, pero estamos encerrados en una cárcel diferente, ultramoderna, en la cual la disciplina penitenciaria, las cercas y los guardias están programados en nuestras mentes. Es como si hubieran colocado anillos magnéticos en los cuellos de los penados y éstos se apretaran en la medida en que nos alejamos del pueblo. Presión que puede llegar hasta la asfixia".

Lo cierto es que las víctimas de este ostracismo deben sentirse como animalitos de laboratorio, a quienes científicos inescrupulosos someten a las más disímiles pruebas para comprobar hasta dónde es capaz el ser humano de resistir la extrema crueldad de sus gobernantes.

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El Autor, Héctor Maseda nació en la Ciudad de La Habana, 1943.
Es ingeniero nuclear, periodista y escritor.
Presidente del Partido Liberal Democrático de Cuba y Periodista Independiente.
Está casado con la Sra. Laura Inés Pollán Toledo, dirigente de Damas de Blanco. Tiene 4 hijos.
Condenado a 20 años de prisión en la causa de la Primavera Negra de 2003. Cumplen su condena en el penal La Pendiente, Villa Clara. (lea aquí la sentencia: http://www.ruleoflawandcuba.fsu.edu/documents-havana-6s.cfm)

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