martes, 16 de noviembre de 2010

Cosas del corazón........





SINTESIS: QUE ERA CUBA ANTES DE 1959 (primera parte)

 Por Manuel Cereijo, P.E.

1. Regimen laboral y Legislacion social


1. Salario o sueldo minimo, tanto para las empresas publicas como privadas.

Inembargabilidad de este salario minimo.

2. Pago solo en la moneda de curso legal

3. Seguro social obligatorio a favor de los trabajadores, comprendiendo invalidez, vejez, desempleo

4. Derecho de jubilación por antigüedad

5. Seguro obligatorio por accidente de trabajo y enfermedad, a expensa de los patronos

6. Jornada de 8 horas. Labor maxima semanal de 44 horas, equivalente a 48 horas en el pago del salario

7. Descanso retribuido de 1 mes por cada 11 de trabajo y pago proporcional

8. Proteccion a la maternidad obrera. Descanso forzoso con pago de salario a la mujer en estado, con 6 semanas antes del parto y 6 semanas después.

9. Derecho de huelga

10. Inamovilidad en los empleos

El salario promedio del trabajador agricola cubano era de $3 pesos diarios, septimo en el mundo, y segundo en el Hemisferio americano. El salario industrial era de $6 diarios, segundo en este Continente.


2. Economia

El sistema bancario cubano estaba constituido, en su sector oficial, por el Banco Nacional, el Banco de Fomento Agricola e Industrial, el Banco Cubano de Comercio Exterior,, el Banco de Desarrollo Economico y Social, la Financiera Nacional, y el Fondo de Hipotecas Aseguradas.

Cuba contaba con un moderno y eficiente sistema de bancos comerciales. Existian 48 bancos comerciales con 273 sucursales y 8,035 empleados. Tambien operaban 11 bancos de capitalización y ahorro.

En el 1958 el total de depositos fue superior a mil millones de pesos, de los cuales los bancos cubanos controlaron mas del 60%. Los ahorros ascendieron a $443 millones, y los prestamos concedidos a $ 784,500,000 pesos.

El peso cubano se cotizaba a la par con el dólar.

Cuba ocupaba el tercer lugar en America Latina en reservas de oro, dolares y valores convertibles en oro con $373 millones. El ingreso nacional bruto era de $2,834,000,000 pesos para una población de 6,630, 921 habitantes en 1958. Sexto lugar en rango latinoamericano y 40 en mundial, según la escala Ginsburg. El presupuesto era de $400,000,000 lo que colocaba a Cuba como el pais del per capita presupuestal mas alto de America Latina. El ingreso per capita era de $520

3. Alimentacion

Un informe de la FAO de esa epoca, citado por Ginsburg fija la dieta en calorias, a saber:

Argentina 3240

Cuba 2730

Mexico 2390

Chile 2370

Brasil 2360

Peru 2070

Venezuela 2010

4. Fabricas y Comercios

En 1958 existian en Cuba un total de 38,384 fabricas y 65,872 establecimientos comerciales de todas clases y tamaños que representaban mas de $4,778 millones de dolares, con $3,268 millones las industrias y $1,510 millones los comercios. Empleaban alrededor de 1,214,770 obreros y empleados.

5. Consumo de Energia

La energia es el indicador mas preciso y util del desarrollo general de una economia. Cada 200 kilovatios horas anuales de electricidad producida, equivalen a la capacidad de trabajo de un obrero. De acuerdo con la tablade Ginsburg de 1958, que incluye a 124 paises, Cuba ocupaba el sitio 25, con 11.8 Megavatios hora anuales per capita. La media mundial era de 10 y sobre ella se encontraban solo 29 paises. Cuba ocupaba el primer lugar en Latinoamerica. La Union Sovietica ocupaba el 22, Mexico el 42.

6. Agricultura en General (breve sumario)

El territorio de Cuba tiene un area de 114,524 Kms cuadrados. En 1958, la tierra cubana estaba repartida, como sigue:

Cultivos 25.8%

Pastos 40.8%

Bosques 13.3%

Matorrales 0.8%

Otros usos 19.3%

Las areas cultivadas se dividian a saber:

Caña 61%

Viandas, frutos 29.7%

Café 5%

Tabaco 2.3%

Otros 2%

Habia un total de 159,958 fincas, con una superficie de 676,390 caballerias, o 9,083,918 hectareas. El promedio de tamaño de las fincas era de 4.4 caballerias.



Cuba era la mayor productora de azucar de caña del mundo, seguida por Brasil y Mejico. La zafra de 1958 fue de 5,613,332 millones de toneladas y como subproducto se obtuvieron 230,684,742 millones de galones de melaza.

Los 161 centrales azucareros pertenecían a los siguientes dueños:

Cubanos 121 75%

Norteamericanos 36 22%

Españoles 3 2%

Franceses 1 1%

Mas de las 2/5 partes de las fincas se destinaba a pastos. Sobre estos vivian mas de 6,000,000 de cabezas de ganado vacuno, o sea, 0.84 de res por habitante. El per capita mundial era de 0.32. Debe agregarse que el precio de la carne de res era de 0.35 centavos/libra, el mas bajo después de Argentina.

La industria lechera tenia una producción anual que en 1957 fue de 960 millones de litros, con un valor de $57,000,000. Alrededor de esta industria se habian desarrollado toda una gama de industrias derivadas, tales como leche enlatada (7 plantas), queso, mantequilla, carne en conserva y tasajo, preparación de suelas y pieles. Unas 50 fabricas producían mantequilla y queso.


7. Educacion

En 1958 habian:

Kindergartens 1864

Escuelas primarias oficiales 8900

Escuelas primarias particulares 1700

Primarias superiores 240

Institutos de Segunda Enseñanza oficiales 21

Institutos de Segunda Enseñanza particulares 150

Escuelas Normales para Maestros 14

Escuelas Normales de Kindergarten 7

Escuelas del Hogar 14

Escuelas de Comercio 168

Universidades Oficiales 3

Universidades privadas 5

Universidades oficializadas 4

Alfabetizacion 78%

Esto colocaba a Cuba en 3er lugar en America Latina



¿Una revolución en 1959?

Amadeo Roldán Gardes.


Compositor, violinista, pedagogo y director cubano de gran importancia en la difusión de la música contemporánea en su país. Nació en París el 12 de julio de 1900 y estudió violín en el Conservatorio de Madrid. Poco después de ganar el Premio Sarasate, inició estudios de composición con Conrado del Campo y Pedro Sanjuán en la capital española. En 1921 fijó su residencia en La Habana, donde desempeñó un importante papel en la vida musical de la ciudad. Ocupó diversos cargos en la Orquesta Filarmónica de La Habana (concertino en 1922, subdirector en 1925 y director en 1932). Fue profesor de composición en el Conservatorio de La Habana desde 1935 y director del mismo entre 1936 y 1938. Fundó el Cuarteto de Cuerda de La Habana y el grupo de Avance junto con colegas del mundo intelectual con el fin de promover la cultura de ese país. Murió en La Habana el 7 de marzo de 1939. Su música está basada en ritmos y melodías afrocubanas y contiene con frecuencia elementos folclóricos originarios del continente africano. De su obra cabe destacar los ballets La rebambaramba (1927-1928) y El milagro de Anaquillé (1928-1929), la obra sinfónica Obertura sobre temas cubanos (1925) y los poemas Oriental, Pregón y Fiesta negra (1926). Los números V y VI de Rítmicas, para música de cámara, están destinados a instrumentos de percusión cubanos.
TEATRO AMADEO ROLDAN


Galician traditional folk dance: Polca e Xota

Centro Gallego de La Habana



En pleno corazón de La Habana, en el Paseo del Prado (José Martí), frente el Parque Central y ubicado entre el Capitolio Nacional y el histórico Hotel Inglaterra se alza majestuoso e imponente el Centro Gallego de La Habana.

Elocuente ejemplo de la trascendencia de la colonia gallega en la isla de Cuba, otrora motivo de orgullo de propios y extraños y hoy sombra de su orgulloso pasado, es víctima del acontecer político de la Isla de Cuba. La revolución de Fidel Castro lo convirtió en Liceo de la Habana Vieja y Gran Teatro de La Habana - Garcia Lorca, sede del Ballet Nacional de Cuba, relegándolo de sus funciones y dueños originales.

Inaugurado 1914, es obra del arquitecto Belga Pool Berriv, y construido en estilo neobarroco en su fachada principal tiene 4 grupos escultóricos de mármol blanco que representan alegorías de la beneficencia, la educación, la música y el teatro, obra de Joseepe Moran. Los elementos se colocaron de forma equilibrada, los balcones, ventanas, cornisas, la proporción de sus torres y la unidad de las molduras logra un ritmo elegante. Su teatro fue construido dentro del bello edificio y durante muchos años fue el mas grande y lujoso de Cuba.

Fue hasta la revolución castrista, sede del Insigne Centro Gallego de La Habana.


El 21 de Enero de 1872 los gallegos residentes en territorio ultramarino de Cuba fundarían, quedando formalizada en los salones del Casino Español de La Habana, la “Sociedad de Beneficencia de Naturales de Galicia”. Aunque no será hasta 1879 cuando cristalice una idea mucho más amplia, la del centro regional como tal, con la fundación el 29 de Noviembre de 1879 del “Centro Gallego de la Habana” con una amplísima visión que tendiente a impulsar proyectos de amplias miras.

Y es que El Centro Gallego de La Habana “foi desde o seu nacemento o grande exemplo do galegismo do exterior, e paseniñamente foi medrando para se converter nun auténtico poder galego na illa e en toda América”.

Desde su comienzo en 1880 da a entender sus prioridades pues nace con 3 secciones “de Recreo y Adorno”, “de Declamación” y “de Instrucción”, ésta última al cargo de una escuela de instrucción general, de idiomas y una biblioteca que en 1881 ya se hacía cargo de 109 alumnos a pesar de contar el Centro con solo 701 asociados.

Al poco tiempo crea una sección “de Lírica” y otra “de Filarmónica” con cometidos folclóricos y que se hace cargo de lo que queda de la coral “Ecos de Galicia”. Y es que en el Centro Gallego de La Habana nació la bandera gallega, el himno gallego como tal e incluso una Asociación Iniciadora y Protectora de la Real Academia Gallega...

Ya en 1884 comienza su labor en fuera de la isla, el centro contribuirá desde entonces al mantenimiento en España de la “Sociedad de Salvamento de Naufragos” además de ayudar a Rosalía de Castro que se encontraba en lamentable situación... al que hay que añadir un sinfín de actuaciones humanitarias como el envío de ayuda en 1888 a Lugo y Orense ante unas devastadoras lluvias.

En 1889 cuenta con una escuela para 895 alumnos. Aunque el centro ya daba cobertura sanitaria pagando a sus asociados diversos tratamientos que necesitaban, no será hasta 1894 cuando el Centro Gallego adquiera la clínica médica “La Benéfica” con todo su instrumental para servicio de sus asociados con lo que atrae y hace aumentar considerablemente su número de asociados.

Fue en 1905, cuando compra el Teatro Nacional (antiguo Tacón) en pleno corazón de La Habana, por 525.000 pesos oro americanos, además adquirirá terrenos y edificios adyacentes.
En el año 1906 funda una caja de ahorros y en 1909 se configura como una entidad bancaria con el nombre de “Caja de Ahorros y Banco Gallego” que en 1914 cuenta con fondos superiores a los 3 millones de pesos oro.

Esta institución se encarga de enviar giros de remesas de los inmigrantes a Galicia además de funcionar como banco financiero para la construcción de la sede del Centro.


En el año 1907 se colocó la primera piedra de su edifico-sede y en 1913 finaliza las obras del Palacio Social y en 1915 se finalizó el Teatro. A estas alturas mantenían el denominado “Plantel de Concepción Arenal” que cubría clases de enseñanza primaria y clases nocturnas de corte y costura, comercio, taquigrafía, etc, además mantenían una “Academia de Bellas Artes” y una “Academia de Música” elevada al rango de Conservatorio Nacional.

En 1920, el Centro Gallego contaba con 64.000 socios y con un poderoso emporio tal es así que el mismo primer presidente de la Cuba Independiente, Tomás Estrada Palma, acudió con su gobierno a la sede del Centro Gallego el mismo día de su toma de posesión.

El centro contó con su propio hospital, la denominada “La Benéfica” que en la década de los 50 llegó a contar con 13 pabellones con un promedio diario de 650 enfermos, que hoy es el lamentable y decrépito hospital Miguel Enríquez además de clínica universitaria.

La revolución cesaría al Centro Gallego como institución en noviembre de 1961 contando con unos 52.000 asociados, apropíandose como he citado de un ingente patrimonio en forma de un hospital, el palacio, el banco, sedes sociales... Que tendrían como fin engrosar la lista de "logros" de una revolución que por supuesto en nada había aportado
para la construcción de dichos elementos.

¿Por qué le dedico un especial al Centro Gallego de La Habana?... mayormente porque mi bisabuelo, D. José López Torre, fue uno de los socios fundadores de 1870, y que al contrario de la revolución que hoy lo disfruta, si colaboró activamente tanto espiritualmente como económicamente de una manera efectiva al engrandecimiento del mismo; como así lo atestiguan una larga serie de publicaciones de la época tanto en las aportaciones para el palacio social como en el impulsor del hospital del centro (hoy decrépito hospital Miguel Enriquez) ;-) /Perdón por el snobismo per
sonal/

EL PAIS DE LOS BALSEROS




Proverbios chinos y fotos Del Barrio chino cubano





El hombre que no sabe sonreir,no debe abrir tienda.
  • No desprecies a la serpiente por no tener cuernos, quizás algún día pueda reencarnarse en dragón.
  • La verdadera sabiduría consiste en saber que se sabe lo que se sabe y saber que no se sabe lo que no se sabe.
  • El perro en la perrera se rasca las pulgas; el perro que caza no las siente.
  • Cuando el dinero habla, la verdad calla.
  • Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
  • Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
  • El espíritu camina más que el corazón pero no va tan lejos.
  • El sabio no dice lo que sabe, y el necio no sabe lo que dice.
  • Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
  • Ganar un proceso es adquirir una gallina y perder una vaca.
  • Si vas a comprar no empieces por enseñar el dinero.
  • Nunca se pierden los años que se quita una mujer, van a parar a cualquiera de sus amigas.
  • Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
  • Todos los hombres son sabios; unos antes, los otros, después.
  • Disfruta hoy, es más tarde de lo que crees.
  • Si no quieres que nadie se entere, no lo hagas.
  • El tiempo que uno pasa riendo es tiempo que pasa con los dioses.
  • La puerta mejor cerrada es la que puede dejarse abierta
  • Ama a tus vecinos, pero no te deshagas de la cerca.
  • Amame cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
  • El agua hace flotar el barco, pero también puede hundirlo.
  • "El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
  • El dragón inmóvil en las aguas profundas se convierte en presa de los cangrejos.
  • El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo.
  • El que ha desplazado la montaña es el que comenzó por quitar las pequeñas piedras.
  • El que hace el bien de los demás hace el suyo.
  • Es más fácil saber como se hace una cosa que hacerla.
  • Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad.
  • Incluso las torres más altas empiezan en el suelo.
  • La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
  • Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
  • Los bellos caminos no llevan lejos.
  • Más difícil que abrir una tienda para comerciar es mantenerla abierta.
  • No puedes guiar el viento, pero puedes cambiar la dirección de tus velas.
  • Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
  • Quien hace una pregunta es ignorante cinco minutos; quien no la hace será siempre ignorante.
  • Si un problema tiene solución, no hace falta preocuparse. Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
  • Una simple chispa puede iniciar un fuego que arrase la pradera.
  • Vive cada dia de tu vida como si fuera el ultimo...un dia acertaras
A pocos metros del Capitolio Nacional de La Habana, entre las calles Amistad y Dragones, está el barrio chino de la capital cubana, una vez el más grande e importante del Nuevo Continente. Hoy no es el mismo de entonces, pero subsiste gracias al espíritu de los viejos chinos que aún viven allí. A partir de 1847 llegaron miles de chinos, el primer grupo llego en el vapor Oquendo al puerto de La Habana.
Se calcula que entre1847 y 1874 entraron unos 150 mil chinos de Hong Kong, Macao y Taiwan contratados para trabajar en plantaciones de caña y café, junto con los esclavos africanos.
Los chinos traían una cultura superior a la de los africanos y pronto derivaron hacia los oficios. Trabajaron en La Habana en la industria, el comercio, los servicios, las construcciones. Por aquellos tiempos existia espacio vacío en el centro de La Habana, cuyo eje central era la llamada calzada de la Zanja, por donde pasaba el agua del rio Almendares hasta el Callejón del Chorro, con destino a las embarcaciones, en lo que hoy es la Plaza de la Catedral.
El chino Chun Long, con el nombre españolizado de Luis Pérez, funda en 1858, una fonda en la esquina de Rayo y Zanja, donde está actualmente el restaurante El Dragón, mientras su paisano Lin Si Yin (Abraham Scull) levanta un puesto de frutas. Asi se inicio el Barrio Chino de la Habana. Posteriormente a finales de los 1800 llegaron unos cinco mil emigrantes chinos procedientes de California. Estos aportaron un gran impulso comercial a la comunidad china. Crearon restaurantes de lujo, tiendas de soda, teatros, bancos, bodegas, periódicos, funerarias, casinos y salones donde se ofrecían fiestas y bailes. El conocimiento y uso de muchos vegetales se debe al cultivo que, en aquellos tiempos, realizaban los chinos. Y, sobre todo, el arroz, que se generalizó a partir de su llegada a Cuba, y hoy es indispensable en la cocina cubana.
El Barrio Chino se encuentra en el municipio de Centro Habana, esta compuesto por cuatro o cinco calles pequeñas, la calzada de Zanja, Rayo, San Nicolas, y la mas caracteristica de todas, la calle Dragones. Para llegar hasta el desde el Malecon hay que encaminarse por la calle Galiano, que hace esquina con el hotel Deauville. Otra ruta desde la Habana Vieja seria cruzando el Prado y dejando a un lado la antigua fabrica Partagas, donde esta el comienzo de la calle Dragones.
Lo verdaderamente curioso del barrio son las llamadas Sociedades Chinas de Instruccion y Recreo, pequeños casinos-bares-fondas-restaurantes, situados invariablemente en un primer piso, entre ellas estan : Sociedad China La Union de la Familia (San Nicolas, entre Rayo, Zanja y Dragones), Sociedad China Lung-Kwn-Sol (Dragones 364), Fonda Sue-Yuen-Tong (Dragones 355) y Fonda Chi-Tack Tong, que esta en una planta baja. Recorriendo el barrio se encuentran cosas curiosas, como el Diario Popular Chino (Kwong-Wah-Po), que se sigue editando en la actualidad; un cine chino, en el que se proyectan peliculas en version original, y una curiosisima farmacia homeopatica china.
Los chinos se mantuvieron fieles a sus costumbres en un principio, celebrando matrimonios entre ellos mismos, pero cuando muchos comenzaron a emigrar a otros países, los orientales que se quedaron se casaron con cubanos y blancos, y la raza se ha mezclado en forma notable.
Hoy en dia la mayoria de chino-cubanos son una mezcla de antepasados chinos, espanoles y africanos.




lunes, 15 de noviembre de 2010

Comunidad asiática en Cuba

Flora Fong, De China al Caribe (From China to the Caribbean), 2005

http://hispanidadymestizaje.es/elrastro.htm

EEn La Habana, los chinos conformaron la más antigua y estable comunidad asiática en el Nuevo Mundo, su presencia se extendió a toda la isla e implicó la creación de sociedades, con un fuerte carácter endocultural.

Desde el punto de vista demográfico, en el censo de 1931, el 0,7% de la población era asiática, mientras que el 16,2% era mestiza, y aquí se incluían los descendientes de las parejas de chinos con blancas y de chinos con negras o mulatas. Téngase en cuenta que el 96% de los inmigrantes chinos eran hombres, y sólo los “californianos” trajeron algunas chinas del continente para desposarlas. La gran mayoría se unió a blancas pobres, negras o mulatas, lo cual generó un fenotipo particular: el mulato-chino, como el poeta Regino Pedroso, el pintor Wifredo Lam, o el narrador Severo Sarduy, y, por supuesto, la mulata-china. ste fue el intersticio mayor para la transculturación horizontal entre chinos y negros, pues la madre era la depositaria de la educación de los descendientes y también de la transmisión de cultura. Por esta vía se fue fraguando una relación horizontal de interculturalidad, de sincretismos y de apropiaciones, de transculturación en todos los ámbitos.

Los tres grupos étnicos que ocuparon el espacio de la Isla —el español, el africano y el chino— poseían diferencias raciales evidentes, lo que propició la discriminación del negro y del chino por parte del colonizador peninsular; el fundamento de este fenómeno hay que buscarlo en las relaciones económicas establecidas en la época colonial.

En el seno de cada una de estas agrupaciones étnicas existieron estructuras de poder diferenciadas desde el punto de vista de las clases y de los grupos sociales; también demográficas y de densidad cultural originarias. Si se observa el proceso en un corte horizontal, el resultado es que dentro de cada grupo étnico hubo uno dominante, bien sea por el número de miembros, bien por la capacidad centrípeta de esta cultura o por su poder económico. Las colisiones y transmutaciones se produjeron entre ellos y hacia el interior de los mismos. El influjo se produjo, por tanto, de una manera horizontal (entre las mismas dominantes y dentro de las subordinadas), y de un modo vertical (de las subordinadas con las regentes y viceversa).

En la estática paz de los sepulcros se encuentran huellas evidentes de este proceso. Hoy puede visitarse en La Habana un cementerio chino, muy próximo al Cementerio Colón, este último riquísimo por sus esculturas y monumentos funerarios que denotan el poderío económico de la burguesía criolla.

En su origen, el cementerio chino fue fundado en un terreno segregado del cementerio principal, y adquirió un estatus propio al erigirse la Avenida 26 del Vedado. Allí también pueden verse las huellas de la transculturación; por ejemplo, existe un panteón de chinesco diseño acompañado por un grácil angelito italianizante frecuente en los panteones del campo santo principal, lo que denota la pertenencia de los restos que allí se encuentran a una clase dominante dentro de la comunidad china y sus afanes transculturizadores con la cultura occidental; por otra parte, en alguna tumba, se puede encontrar algún “trabajo”(6) santero, una oración a San Lorenzo y a San Fan Con, llamado aquí San Falcón, y hasta existe un sepulcro de un chino que muestra signos de simbiosis de distintos tipos de creencias, desde el espiritismo hasta probablemente el Palo Monte, y tal vez la pertenencia del difunto a la Regla Abacuá, indicadores de los sincretismos en la base social.

Una tercera oleada migratoria se produjo entre 1920 y 1930, atraída por la próspera comunidad china y las precarias condiciones existentes en la frágil república continental recién estrenada.

La tercera familia etnolingüística que se asentó en la Isla fue la china. En términos dialectales, arribaron mayoritariamente los tres conjuntos más importantes: el jakka, el min y el yue(7).

Los jakka tenían una comunidad etnolingüística bien definida; los que arribaron a Cuba procedían de la provincia de Fujián, principalmente a través del puerto de Amoy, aunque también llegaron desde Filipinas. Los primeros culíes pertenecían a este grupo étnico y no se integraron completamente al resto de la comunidad china, cuya mayoría era yue de origen cantonés, rivales de los jakka en el comercio. Los filipinos fueron los que más se aislaron y rápidamente fundaron su propia sociedad, la Yi Sen Tong (Segunda Alianza) o Gui Sen Tong (en cantonés), para diferenciarse de los otros chinos.

Los jakka cuidaron su lengua materna, sobre todo en la comunicación familiar y comunitaria, con celo particular. Muy famoso fue el médico jakka Cham Bom-Biá(8), quien usaba la medicina verde para sus curaciones. Tan notable fue su ejecutoria en la segunda mitad del siglo XIX, que quedó la siguiente expresión incorporada al habla cubana cuando se está ante un mal irremediable: “No lo salva ni el médico chino”(9). Por cierto, en el cementerio chino de La Habana existe un enterramiento desprovisto de lápida, dicen que es de un médico, y que se ha convertido en un sitio de peregrinación para rogar por la salud. ¿Será la tumba de Cham Bom-Biá?

También arribaron los fukló o joló, dialecto incomprensible para los cantoneses. Estos chinos usaron el español para comunicarse con el resto de las etnias; rápidamente aprendían el castellano y constituían familia con la finalidad de asentarse definitivamente en Cuba. Posiblemente, las primeras señas de mixtura cultural se produjeran entre la etnia fukló, las españolas (presumiblemente la gallega por el lugar que ocupó en la jerarquía social) y las africanas.

El grupo mayoritario, desde el punto de vista demográfico, fueron los cantoneses, cuya lengua era hablada en la provincia de Guangdong. Entre 1847 y 1875 constituyeron la mayor inmigración china en América Latina, California y Australia. Muchos de ellos se establecerían luego en la Isla, después de ser prácticamente expulsados de California.

El cantonés funcionó como el medio de comunicación oral entre los distintos dialectos yue, y para la escritura utilizaron los caracteres del chino literario, pues su reservorio léxico era muy parecido.

Según algunos lingüistas, como J. L. Martín(10), los chinos de Cuba utilizaron para comunicarse una suerte de “jerga intermedia”, al igual que las distintas etnias españolas y las subsaharanas. Todavía hoy, en el Barrio Chino de La Habana, los últimos inmigrantes y los primeros descendientes pueden comunicarse en esta jerga.


Algunos términos de origen chino se incorporaron al léxico del español de Cuba, como pequinés y chau-chau (razas de perro), té, chulampín (que proviene de “chulo”, proxeneta, corrupción del nombre Chin-Lam-Pim, mandarín de tercera clase que presidió un comisión del imperio enviada a Cuba para observar las condiciones de trabajo y vida de sus nacionales; según se dice, era un hombre muy atildado, culto y refinado[11]) caolín (de kou, “alto”, y ling, “colina”, para denominar ese tipo de arcilla), entre otras.

También quedaron frases y expresiones de uso frecuente, como “Tener un chino atrás” (mala suerte), “Buscarse un chino que te ponga un cuarto” (se usa para romper un vínculo amoroso, alguien que asegure la manutención de la mujer; a mi juicio, pudiera ser una alusión a la mejor suerte que muchas criollas de escasos recursos económicos encontraron en la unión con un “californiano”), “Estar en China” (ajeno, ignorante, sin saber de lo que se habla)…

Los entresijos culturales de una época muchas veces afloran en las representaciones teatrales y en las letras de las canciones.

La presencia y actuación, en el teatro bufo decimonónico, del negro, del gallego y luego del chino, presumiblemente un culí, denotan su pertenencia a un mismo estrato de la pirámide social, lo cual persiste en la república, y llega más allá del teatro Shangai y del Alambra. El negrito pizpireto, el gallego bodeguero y el chino ambulante van detrás de la mulata, producto ya acabado de la síntesis racial cubana, para conformar una imagen del diálogo intercultural en los estratos primeros de la sociedad.

En el teatro bufo aparece también la guaracha, sustituta de la jácara en la escena española de los siglos XVII y XVIII, una de las primeras muestras de la música popular cubana. Era una pieza compuesta por algún integrante del grupo, concebida especialmente para la puesta en escena de la obra teatral, cuyo asunto y lenguaje eran picarescos, considerados como “rufianescos” y “groseros” por alguna prensa periódica conservadora de la época. Una de las guarachas que solía entretener a los espectadores del bufo de la segunda mitad del siglo XIX, decía:

Si te casas con un chino
has de comer cundiamor
y tu rostro peregrino
amarillo se pondrá
...
Muchas quieren a los chinos
Y se dejan camelar
porque dan mucho dinero
y se dejan engañar...

El proceso de integración y transformación de elementos de la cultura china, su transculturación, operó de manera un tanto particular si se compara con la africana. En primer lugar, cuando arribaron las distintas etnias de aquel continente, ya estaba en plena consolidación el maridaje transcultural entre lo español y lo africano, y entre las distintas etnias de estos dos polos dialogantes desde el siglo XVI; en segundo término, la comunidad china actuó de manera mucho más endocultural que la africana, de ahí que sea posible advertir con mayor rapidez fenómenos de hibridismo intercultural, de superposiciones, que un soterrado proceso de transculturación.

Por ejemplo, se ha erigido en el culto popular un San Fan Con, inexistente en el santoral católico ni en China, asumido como Changó por los santeros. También en muchos canastilleros de la Regla de Ocha, puede verse una imagen china.

Recordemos que los culíes teóricamente eran libres, pero se veían sometidos a condiciones de esclavitud y discriminación similares a las que sufría el negro africano, por lo menos durante ocho años. Su mayor concentración poblacional se produjo en el occidente del país, como sucedió con otras oleadas migratorias. Tal vez, si no hubieran arribado los “californianos” con un capital suficiente para consolidar una comunidad que reprodujera en suelo cubano, hasta cierto punto, costumbres, maneras de vida, lenguas, cultura en general, los culíes se hubieran integrado más rápidamente a los modos nacionales.

Estos nuevos inmigrantes, que huyeron de la discriminación y persecución racista en tierras del Norte, ocuparon un sitio distinto en la pirámide social. Aunque también discriminados por el blanco español, la tenencia de un cierto capital, que pronto invirtieron fundamentalmente en el comercio y los servicios, les otorgaba otras condiciones de vida y de supervivencia en la colonia. A ello contribuyó la rápida conformación de sociedades, la creación de escuelas de artes marciales (el wushú), estrechamente vinculadas a los gestos danzarios, la publicación de periódicos en chino Según cuenta José Baltar Rodríguez(12), todavía en 1956 la Organización Panamericana de Sociedades Lung Con Cun Sol, tuvo su propio órgano de prensa: Lung Con Chikan.

Este capital chino habanero propició incluso la presentación en La Habana de grupos operáticos y teatrales traídos de los Estados Unidos o directamente desde China. Ya entrada la república, se crearon, con los primeros descendientes, orquestas con instrumentos chinos y coros que aprendían las canciones fonéticamente, sin saber el significado de la letra de las mismas.

Aquellas orquestas, sin embargo, rápidamente incorporaron algunos instrumentos occidentales, como el saxofón o el violín, y dejaron a la música cubana tres instrumentos: la corneta (elemento esencial en la sonoridad de la conga santiaguera y de fusiones musicales de la actualidad), la cajita china y el tambor (usados en algunas orquestas típicas cubanas).

En verdad, no puede pensarse en un vasto proceso de transculturación vertical entre lo chino y lo español, sino más bien de signos de una interculturalidad selectiva, y en muchos casos (por ejemplo, en la cultura culinaria) los elementos chinos ya habían sufrido modificaciones y nuevas creaciones en suelo norteamericano: el arroz frito atribuido en Cuba a la cocina china, y desconocido en el continente asiático, la sopa china, el chop suey son un producto “californiano”, así como las maripositas y los rollitos primavera, delicias para el paladar con su salsa agridulce.

El camino de integración social de los inmigrantes chinos se vio favorecido por las guerras de independencia del colonialismo español (1868-1878; 1895-1898). Fue una travesía llena de escollos que alcanzó proporciones trágicas antes de vislumbrarse una posibilidad liberadora. En la década del cincuenta del siglo XIX, por ejemplo, Cuba alcanzó la tasa más alta de suicidios del mundo: uno para cada 4 000 habitantes, y ello debido exclusivamente a las víctimas chinas(13).

Numerosos culíes y “californianos” lucharon en contra de la metrópoli española; los primeros, en busca de una solución a las infrahumanas condiciones de existencia a que eran sometidos; los segundos, por las mismas razones económicas que la burguesía criolla; todos, por mayores espacios de libertad. Algunos alcanzaron una alta graduación en el Ejército Mambí; incluso, al Capitán José Tolón y al Teniente Coronel José Bu se les otorgó el derecho a ser elegidos Presidente de la República, de acuerdo con la Constitución de 1901(14). Con orgullo, en el obelisco que recuerda a los caídos puede leerse: “No hubo un chino cubano desertor, no hubo un chino cubano traidor”.

Sin embargo, como sucedía con el negro, esta relativa integración social no significó que desapareciera el carácter endocultural de la comunidad china ni que cesaran los prejuicios discriminatorios. A pesar de esto último, durante las primeras décadas de la república continuó fluyendo la inmigración del continente asiático hacia Cuba, y se hizo particularmente numerosa entre 1920 y 1930.

Los inicios de la radiodifusión y del cine cubanos se sintieron incitados por las marcas afrocubanas y chinas no sin avatares. El primer corto musical sonoro fue Maracas y bongó(15), realizado en 1932; pero el primer largometraje con sonido, La serpiente roja(16), de 1937, tuvo como base una serie radial muy popular en su época, no sólo en Cuba, sino también en otros países del continente, centrada en las aventuras del detective chino Chan Li Po, creado por Félix B. Caignet, guionista del filme.

Se cuenta que el escritor tuvo muchos tropiezos para poder presentar a su personaje chino en la radio, pues los empresarios temían un fracaso; sin embargo, una vez lanzado al aire, ganó la atención del radioyente y su leit motiv: “Paciencia, mucha paciencia”, que tipifica el carácter asiático, pasó, de inmediato, a ser una expresión popular. El exotismo era rotundo, pues no sólo parecía una extravagancia concebir este personaje, sino también que la acción de la película transcurriera en Londres. Pero el autor de El derecho de nacer era dueño de un talento muy particular para el manejo de esos medios masivos y la recepción popular.

“El César de la caricatura”, Conrado Walter Massaguer, ilustrador de la revista Social, para anunciar el filme diseñó un cartel que resume la tónica intercultural del momento: una caricatura de Chan Li Po (Aníbal de Mar), con su nombre semejando caracteres chinos y una serpiente negra que termina en una cabeza roja que resulta un Elegguá, o mejor, su equivalente en la Regla Palo Monte, un Lucero, guiño de homenaje a la obra de Wifredo Lam, quien introdujo este icono en su pintura. El negro y el rojo son atributos del oricha que abre y cierra los caminos. A través de un medio publicitario, Massaguer resumió en esa serpiente la interculturalidad afrochinocubana.

Sin embargo, la cultura china no ha dejado en las artes plásticas una huella tan permanente como la de estirpe africana, salvo en el quehacer actual de Flora Fong y su hija Lieng Domínguez Fong, empeño reivindicador de la herencia dejada por sus ancestros, y en la obra del pintor naif Pedro Eng.

Hace unos días visité la casa de Pedro Eng en Guanabacoa, tierra de asentamiento de los más famosos santeros cubanos. Allí pude apreciar el empeño manifiesto de este artista popular de fijar plásticamente el perfil chino-cubano. Su acrílico Paradigma entre las dos culturas, que recibe al visitante en la sala de su casa, muestra la fusión de la Muralla China y El Morro de La Habana, iconos emblemáticos de defensa y resistencia. Otra pieza de técnica mixta, La aparición de la diosa Cuan Yin en los campos de Cuba (1996), merece un comentario por la transculturación que se evidencia en la imagen de la virgen.

En la iglesia de la Virgen de la Caridad del Cobre, situada en pleno corazón del Barrio Chino de La Habana, y Patrona de esta zona, semioculta en la capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe, aparece un tapiz de una deidad china traído desde el continente asiático por sacerdotes católicos. Por supuesto, en la concepción misma de esta pieza no se refleja ningún síntoma de transculturación; ello ocurre en la subjetividad del creyente chino, quien ve en esta imagen a su Virgen de la Caridad. También, algunos sienten allí la presencia de Ochún, la deidad del panteón yoruba que sincretiza con la virgen católica. Pero la Cuan Yin de Eng, iconográficamente ya está representada a la manera de una deidad católica, en su pulso ya fue asimilada, y aparece encima de una palma, árbol emblemático de la cubanidad. Por cierto, Eng se apuró en aclararme que con la palma no hacía alusión a Changó, oricha yoruba que allí habita.

Este pintor, quien dice no serlo y define su quehacer como de “vasos comunicantes”, también tiene un lienzo dedicado a otra imagen, realizada en acrílico sobre papel kraft, de una deidad china titulado La procesión de Cuan Con en el barrio chino (1996).

Lo significativo es que Eng, purista hasta cierto punto en sus creencias, me negó lo que explícitamente apunta José Baltar acerca del sincretismo entre Cuan Con (antiguo guerrero chino devenido San-Fan-Con) y el Changó de la Regla de Ocha(17); sin embargo, reconoce que esta transculturación horizontal pudo realizarse, de ahí su lienzo Danza de la diosa Águila y el diablito abacuá (1999), plaka sobre cartulina perteneciente a la Serie Afrochinocubana, en la cual se inscribe también, entre otros, el acrílico Yemayá recibe a los culíes en Regla (1996); a este poblado del lado oriental de la bahía de La Habana llegaron por primera vez los inmigrantes asiáticos. Lo curioso de esta pieza es que la imagen de la virgen sigue el patrón de la iconografía católica, y en ella puede verse a la deidad negra cargando al Niño Jesús, que es blanco, por supuesto.

Esta resistencia a reconocer el sincretismo entre las creencias de origen africanas y las chinas también la he encontrado entre descendientes de la primera generación del Barrio Chino, pero, al fin y al cabo, la realidad se impone.

Cuando visité el altar de San Fan Con en la sociedad Lung Kong, el historiador custodio de este sitial de veneración a los ancestros, hizo énfasis en las disimilitudes existentes entre las creencias religiosas chinas y las africanas, y también desmintió el posible sincretismo existente entre ellas; sin embargo, al despedirnos, me informó —con cierto orgullo— cómo en algún altar santero podía encontrarse la imagen de San Fan Con, deidad que, por otra parte, no existe en China.

¿Estará operando allí un cierto afán identitario purista de carácter étnico que aún sobrevive o serán prejuicios raciales?

Los hallazgos de la obra de Wifredo Lam, el más universal de los pintores cubanos, conformado dentro de los impulsos de la vanguardia francesa, en buena medida se debe al trabajo que realiza con los elementos y con el espíritu de esa herencia africana, lo cual ha sido apuntado por la crítica; sin embargo, poco se ha estudiado la impronta china en su trabajo, particularmente visible en sus litografías.

Sobre la huella china en la literatura cubana, particularmente en la narrativa, ya publiqué un trabajo en la revista Temas(18), y pronto saldrá otro en La Siempreviva.

Allí analizo la irrupción de un chino “californiano” (Assam) en Carmela (1887), de Ramón Meza, el más notable y moderno de los novelistas insulares en la segunda mitad del siglo XIX. Cipriano Assam era “un caballero muy fino, muy digno, amable, atento”, al decir de doña Chucha, una amiga de la familia, aunque “no era chino más que en apariencia, que en todo lo demás era una persona decente”.

También llamé la atención sobre la crónica “Un funeral chino”(19), de José Martí, una de las muestras más elocuentes de la sensibilidad artística y profundo sentido ético de la prosa martiana. El autor, con un auténtico respeto por aquella cultura y sus signos, sintetiza las razones que tuvieron los “californianos” para emigrar a Cuba. Esta crónica de Martí resulta un pórtico a las modulaciones de recepción que realiza la modernidad literaria cubana. Es humus que engendra, por ejemplo, “Las eras imaginarias: la biblioteca como dragón” (1965), de José Lezama Lima, ensayo cardinal para comprender el cosmos poético del autor de Paradiso, novela donde cristaliza, como en ningún otro texto, la densidad intercultural alcanzada en Cuba durante el siglo XX.

Me detengo, asimismo, en Los chinos, de Alfonso Hernández Catá, cuento que vislumbra nuestra vanguardia narrativa, y propongo, por la índole de su temática y asunto, un acercamiento crítico desde la dialéctica del Ying y el Yang, lo que proporciona una mayor comprensión del texto. Y, por supuesto, centro mi atención en la obra de José Lezama Lima, particularmente en Paradiso, y de Severo Sarduy, en De donde son los cantantes, novela en la cual su autor explicita, como nunca antes, las tres fuentes matriciales de nuestra cultura.

Sobre la obra de Lezama sólo deseo enfatizar su voracidad en la asimilación sincrética de la cultura cubana, de modo que algunas de las claves para interpretar algunos enigmas en sus textos habría que rastrearlas en la milenaria cultura china; así, apoyándome en los hexagramas del I Ching, procuro desentrañar el sentido del juego de los yaquis (juego chino llamado zhua zi-ér) de Rialta y sus tres hijos cuando aparece en las baldosas del piso la imagen del Coronel Cemí.

Pero hoy, para terminar, quiero mencionar uno de los libros capitales de la poesía cubana, El ciruelo de Yuan Pei Fu. Poemas chinos (1955), del poeta Regino Pedroso, el exponente mayor de interculturalidad lírica. Por los asuntos que aborda, por el tono del sujeto lírico, por la tropología que lo sustenta, este volumen se erige como un caso único de la poesía chino cubana; es un tributo del autor a sus ancestros. Sin embargo, hay textos de la primera fase de su obra que atraen más mi mirada por la variedad de aristas que ofrecen.

Pedroso ocupa un sitial en la historia de la literatura cubana por Nosotros (1933), donde aparece “Salutación fraterna al taller mecánico”, datado en 1927, el mayor exponente de la poesía llamada proletaria por su temática y filiación ideológica. Gran poesía, sin dudas, independientemente de su partidismo. Pero temo que este volumen, privilegiado por el propio autor al compilar su Obra poética(20), ha dejado un tanto a la sombra el resto de su quehacer.

Entre 1924 y 1926, el autor de El ciruelo… escribe el poema “Ancestralismo”, donde se resume, por su textura y espíritu, la heterogeneidad fecundante del perfil cultural cubano, cuyas fuentes se pierden en el tiempo y cuyos paradigmas ya resultan remotos. Es un soneto alejandrino —estructura estrófica privilegiada en la tradición castellana— cuyos dos últimos tercetos dicen:

Así, por subconscientes fuerzas desconocidas
—reflejas emociones de razas ancestrales,
o sombras de ignoradas preexistencias—, hoy mística,

mi alma adora en éxtasis de lejanas edades
exóticas liturgias de selvas primitivas,
o sueña un esplendor de asiáticas barbaries.

Luego, en Nosotros, aparece el poema titulado “Salutación a un camarada culí”, en el cual la empatía se establece no sólo por la huella étnica, sino —y sobre todo— por razones de clase: el apelativo “camarada” así lo indica.

Hasta aquí algunas señas del rastro chino en nuestra cultura. Como dice un proverbio chino:

“El árbol más fuerte y frondoso vive de lo que tiene debajo”.

China cubana....

Autor: Willie Colon

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