martes, 5 de enero de 2010

LA UNIDAD DEL EXILIO CUBANO DE MIAMI Y OTRAS IES SIN PUNTO

por Osvaldo Raya
Pongamos el punto: Lo que está dividido es la nación cubana. No el exilio. El exilio es ‒¡gracias a Dios!‒, como cualquier otro grupo humano inteligente, muy heterogéneo. Y eso no es problema. Siendo así, no perdamos la perspectiva ni tanto tiempo en esa autocrítica constante que tan sólo sirve para que alguien, camuflado en carita refrescante y renovadora, haga al fin ese sucio trabajo al servicio ‒ya no muy inteligente‒ de la Inteligencia Cubana y convoque a la unidad del exilio cubano y al entendimiento entre viejos y jóvenes: ¡Ojo con eso!
Ya veo que van dando tumbos, como desesperados, los castristas, allá en La Habana, en las oficinas de Línea y A; a ver cómo hacen para ocupar nuestros espacios y nuestras plazas aquí en Miami ‒¡e, incluso, nuestro Versailles!‒ y se los puede imaginar muy deseosos de agrupar, malintencionadamente, bajo un unitario ‒pero oscuro‒ manto, a muchos buenos cubanos de la diáspora confundidos y avergonzados de la supuesta desunión. Hasta hay quienes andan proclamando a toda voz ‒o a toda internet‒ lo urgidos que debemos estar los exiliados de lograr cambios en la presunta mala imagen del exilio ‒como si alguna vez algún refugiado político de cualquier país ‒o luchador por la libertad‒, a lo largo de la historia del mundo, quisiese lucirle bien a su enemigo o como si fuesen bonitas la claudicación y el repliegue.
¡Cuidado, cuidadito, eh, y que no vayan a crecerle demasiado las alas a esos que arguyen por ahí la necesidad de nuevas caras y nuevas estrategias que atraigan a la mocedad de los cubano-miamenses! Es que todo esto ‒lo de hacer atractiva entre las juventudes la causa cubana‒ me hace recordar el estilo decadente ‒o las tácticas cantinflescas‒ de Robertico Robaina, cuando era el secretario general de la U.J.C. (Unión de Jóvenes Comunistas de Cuba). Me acuerdo que, por aquellos días de Robertico, el gobierno pretendía hacer más atractivo su discurso revolucionario y, de paso, asegurarse de que los jóvenes olvidasen el hambre y los insoportables apagones; para lo cual la U.J.C. hasta llegó a interrumpir muchas clases en las escuelas secundarias y preuniversitarias; con tal de que la muchachada participase de un gran tinglado de consignas y bailes, con globos y matracas, en medio de una plaza o de un parque. Y todo muy animado con la lambada o la música de la Charanga Habanera.
¡Huy… huy… huy!: ¿Megáfonos, en Miami, con la Charanga Habanera; para atraer a los jóvenes? ¿Tan estúpida es la juventud cubana del exilio y tan poco patriótica? Yo sé de muchísimos jóvenes ‒casi todos los que conozco y con los que me relaciono todos los días‒ que no precisan escuchar la flauta de Hamelin para conminarlos a luchar por Cuba. Creo que so pretexto de exaltarla y darle un papel preponderante en el exilio, ofenden a nuestra juventud; a la que sí no hay que convencer ‒porque ya está firmemente convencida‒ de la urgencia de liberar a Cuba. ¡Entonces, ahora, que cambie la estratagema la trasnochada KGB cubana; porque el tiro le ha salido por la culata! (Quizá van a tener que enviar a la Florida agentes mejor entrenados y mejor pagados). ¡Ah… y a otros con el cuentito de que Castro traicionó la Revolución y que por acá debemos ser algo así como los verdaderos revolucionarios! ¡Que convenzan a su abuela! Yo no soy ‒ningún otro patriota querrá serlo‒ un revolucionario sino un restaurador.
No, no son tan inteligentes los de la Inteligencia Cubana. Ni somos tan tontos por acá. Ni yo soy el único que está sobre aviso acerca de este tema.
Y que quede claro ‒clarito‒: que el exilio no es quien tiene que cambiar sino la sociedad cubana allá en la isla. Y es que sólo una fecha de vencimiento tendrá nuestro ardiente deseo de ver a Cuba libre; por lo que no hay nada envejecido aquí, en el exilio, ni nada que cambiar y sí muchísimo para conservar o restaurar, como lo son la pasión y el patriotismo y esa rabia sagrada que tanto atacan nuestros detractores pero no es otra que aquella misma que mantuvieron invariablemente, sin acomplejarse por ella y sin pretender modernizarla o refrescarla, los guerreros independentistas en el siglo XIX.
Sépase, además, por todo ello, que ninguna generación de auténticos exiliados está en conflicto con la otra y que los viejos no están en contra de los nuevos. Es que… ¿para quiénes lucharon en su tiempo y siguen luchando, aún con sus setenta y ochenta años, sino para la juventud, para los hombres del mañana? ¿Para quién es la Cuba nueva que soñamos sino para los nuevos cubanos? ¿Qué otro sentido tienen nuestras rabietas de hombres heridos en el cuerpo y en el alma sino el deseo de que las nuevas generaciones disfruten de la libertad? Yo mismo no la quiero para mí, que voy por los cincuentitantos; porque ya tengo vida aquí y no tengo demasiadas fuerzas como para reubicarme y reinstalarme nuevamente. Tampoco sé yo que ningún señor del primer exilio cubano ‒del que un grupo de ingratos se mofa de su ganado titulo de historico y al que llamaintolerantes y desfasados‒ quiera la libertad de Cuba para sí o para, una vez destronado el tirano, ir con esta mucha edad a recuperar la casa destartalada y mustia de La Habana ni a reconstruir una vida que tienen más que consolidada aquí, cerca de la calle ocho, en su querido Miami. Todos ellos bien habrían podido desentenderse de la lucha cubana y disfrutar de las comodidades y beneficios que consiguieron con mucho esfuerzo en tierra extraña y, sin embargo, encabezan la lista de los más esforzados y ejemplares luchadores.
Empero ‒y sonrío con sorna‒ he oído ya, en estos días y por estos lares ‒o he leído en algún blog‒, cierto discursito predeterminado, como de agentito al que no le completaron el entrenamiento ni la paga, pedir la colaboración y, sutilmente ‒pero no muy sutil‒, la contrición de nuestros mayores. Y lo peor no es el discurso sino los incautos que lo aplauden. Pero ¡habráse visto cosa igual!: ¡Dios mío… qué falta de respeto! Más bien los más jóvenes deberían pedir a los más viejos que no, que no cambien, que mantengan esa nobleza y esa solidaridad con los que sufren en la isla y afinquen aún más ese evidente amor y esa consideración con los más jóvenes y esa compasión y entrega. Es que todos sabemos que, a la larga, es la juventud ‒más que nadie‒ la que acaso podrá disfrutar, a plenitud, de una sociedad mejor. Más bien los de todas las generaciones deberían honrar y bendecir, con profundo agradecimiento y con el respeto que merecen, a esos veteranos que todavía no han tirado la toalla en esta guerra de más de cincuenta años.
Entonces… ¡que no jodan más con la cantaleta de que hay que unir al exilio y de que hay que cambiarlo! No perdamos ‒como ya dije‒ la perspectiva, que no se nos vaya el patín aceptando excesivamente las críticas o pasándonos de autocríticos. Tengamos en cuenta que, al revés y al derecho ‒comoquiera que lo pongan‒, quien tiene que cambiar o rejuvenecerse no es el exilio ni es la unidad una táctica de lucha sino el propósito de la lucha. E insisto ‒porque urge insistir‒ en que desde hace mucho tiempo ‒y todavía‒ el exilio histórico y todos los exilios somos fervientes colaboradores de la juventud y que es precisamente para ella para quien trabajamos por la libertad y la democracia.
Y si a alguien se le olvidó; pues que recuerde que lo que divide a los cubanos en los de allá ylos de acá es el tirano y que ésta es ‒y no otra‒ la única división de la que debemos preocuparnos, tal vez ‒y acaso‒ podemos reclamar o sugerir mayor coordinación entre todas las organizaciones de exiliados para llevar a cabo acciones o actividades conjuntas; perocoordinación no es homogeneidad sino respeto de nuestras hermosas y válidas heterogeneidades. En tanto, recordemos siempre que, como fue el tirano el que dividió a los cubanos, debemos emprenderla contra el tirano ‒si es que de veras nos interesa la unidad. La lucha por la libertad no es otra cosa que una lucha por la unidad definitiva de nuestro pueblo. Y dígase bien y afírmese mil veces que lo que nos divide no es la heterogeneidad de nuestras opiniones ni las fantasmagóricas diferencias entre una generación de cubanos y la otra sino la tiranía comunista. Y repito: no se trata de luchar con unidad sino por la unidad. Unirnos es el fin y no la vía. Sólo la libertad unirá a los cubanos. Enfoquémonos en ella. Ese es el punto.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Nuestra Guerra

Por Osvaldo Raya. La lucha por la libertad de Cuba es una guerra. No valen los eufemismos. Es una guerra. Pero una que empieza desde arriba, a nivel del espíritu, directamente guiados por Dios. Del mismísimo Cielo ya viene bajando un alud ígneo y justiciero que definitivamente acabará por incinerar los pies del tirano y las bases de su tiranía. El odio del guerrero entonces no es odio suyo sino de su enemigo. Es acaso reacción ‒o reflejo‒ de aquel odio originario tan provocador e infame; o es amor ‒y sólo amor‒ que se defiende con todos los hierros para que nadie venga a destronarlo. Nuestro odio es sagrado y está avalado solidariamente por las huestes celestiales. Nuestra espada flamígera ya ha sido bendecida por el Arcángel Miguel. Y digo que si hay huestes en el cielo para defender lo divino, tiene que haberlas en la tierra para defender la divinidad de los cubanos, su libertad y su derecho a ser mejores. Lo de nosotros deberá ser un amor rabioso o un odio celestial. Y hemos de ser como esa leona que cuida a sus cachorros y de velar y batallar por el futuro de los nuestros, nuestros niños y jóvenes. Será amor rabioso porque sin rabia ‒y sin pasiones‒ no hay batalla, no hay respeto de los que no entienden ningún lenguaje de concordia. Mostraremos, pues, la garra para que nos respeten y no nos acomplejemos de ella ni nos dejemos arrastrar por los temores de lo que ahora la nueva filosofía izquierdista ha dado en llamar lo políticamente incorrecto. Quien critique nuestra emotividad, nuestro odio al odio ‒que es amor‒, quien trate de descalificarnos y pretenda que nos avergoncemos de la sacralidad de nuestro dolor y nuestra rabia y nos invite a un borrón y cuenta nueva y a tener posturaslight o postmodernas no está sino tratando de desmontar nuestro discurso y, por tanto, esta intentando desarticular el vigor y la fuerza con la que todo guerrero debe contar, si es que quiere de veras salir vencedor en esta guerra. Porque es guerra ‒y no otra cosa‒ la lucha contra el tirano que pisotea la dignidad de Cuba y, siendo asi, cada cubano está en el deber de ser un guerrero. ¡Cubanos, estamos en guerra y no debemos bajar la guardia! ¡El año 2010 podría ser el Año de la Victoria! http://osvaldo-raya.blogspot.com/

domingo, 27 de diciembre de 2009

domingo, 20 de diciembre de 2009

Nuestra primera Navidad fuera de casa.

Hoy queremos recordar nuestra primera Navidad fuera de Cuba.
Madrid 1968
Para nuestros amigos españoles que nos dieron amor y cariño, nuestro eterno agradecimiento.

Para los hermanos en la Cuba Nuestra...........Nuestra promesa de seguir la lucha.

Para los amigos que nos siguen en esta blogosfera.


We Love you
Peace And Love

martes, 8 de diciembre de 2009

jueves, 3 de diciembre de 2009

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Nuevo Blog hermano

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viernes, 16 de octubre de 2009

CARTA ABIERTA: Miguel Ángel Moratinos Cuyaubé

Excelentísimo Sr. Miguel Ángel Moratinos Cuyaubé
Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación
Con gran pena hemos conocido su proyectada visita a Cuba el próximo 18 de octubre. Un viaje que servirá para legitimizar, nuevamente, a un régimen que ejerce su poder ilegalmente y que de manera institucional priva a sus ciudadanos de todos los derechos civiles y humanos que España reconoce a los suyos.
No le vamos a pedir que interceda por nuestros presos políticos. Eso podría conducir a que el régimen le concediera graciosamente la libertad de algunos de ellos en un alarde publicitario de buena voluntad. Pero de nada serviría mientras las leyes que mandan a la cárcel hombres inocentes por ejercer sus derechos humanos y ciudadanos a la libertad de expresión y movimiento se mantienen vigentes. Sólo su derogación inmediata permitirá la liberación incondicional de los sancionados y prevendrá que nuevos atropellos ocurran en el futuro. Eso es lo que el pueblo cubano necesita y exige. Derogar los decretos que legalizan la esclavitud de los cubanos. ¿Estaría usted dispuesto a discutir este punto con el régimen de La Habana?
No dudamos que luego de su visita, como ha ocurrido en otros casos, se convierta usted en abanderado de la eliminación del embargo estadounidense. Sólo le recordamos que el desastre económico y social de Cuba poco tiene que ver con esta sanción impuesta por un gobierno soberano a un régimen que confiscó sin compensación las propiedades de sus ciudadanos en Cuba. Por cierto, también robó entonces la de los españoles y, no lo dude, en cualquier momento puede volver a suceder. La eliminación del embargo debe ir acompañada de la restitución al ciudadano común del derecho a comerciar con todo el mundo, dentro y fuera del país. Abogar porque Estados Unidos otorgue créditos al régimen para que pueda pagar a los ciudadanos que usted representa no es suficiente. El prestigio de España merece una postura digna y honorable de principios éticos, mucho más importantes que las ambiciones empresariales de algún poderoso grupo. Ignorar los derechos fundamentales del pueblo cubano a ejercer su libertad económica para generar su propia riqueza es, cuando menos, hipocresía por no decir infamia.
Comprendemos su negativa a recibir a la oposición. Los grandes intereses económicos del pueblo que representa le obligan a no molestar al régimen de los Castro recibiendo a quienes no comparten la ideología oficialmente impuesta por el partido único. Los mismos intereses que soñando con las posibles ganancias de un mercado virgen, han ayudado a sostener económicamente al régimen, han contribuido a prostituir nuestra juventud, han aceptado pasivamente el apartheid de nuestros nacionales y han fomentado la servidumbre laboral aceptando empleados impuestos por organismos oficiales en calidad semi-esclavos.
Nuestro pueblo, Sr. Moratinos, sigue amando a España, su Madre Patria. Pero también ama la libertad como ha demostrado el sublime plebiscito de su martirologio, como diría en 1873 el más grande de los cubanos, José Martí, ante la recién constituida República Española:
Entiendo, al fin, que el amor de la mercancía turbe el espíritu, entiendo que la sinrazón viva en el cerebro, entiendo que el orgullo desmedido condene lo que para sí mismo realza, y busca, y adquiere; pero no entiendo que haya cieno allí donde debe haber corazón.
PARA APOYAR Y FIRMAR ESTA PETICION:
http://www.ipetitions.com/petition/ProyectoCivicoCubano/index.html
Autorizada la repodruccion por El Proyecto Civico Cubano. Enviala a tus amigos. Ponla en tus Blogs.

sábado, 3 de octubre de 2009

martes, 22 de septiembre de 2009

Chávez financia campaña del candidato oficialista en Uruguay


ESTO ME LO ENVIO ALGUIEN QUE TRABAJA EN LA ONU, ASI QUE PONGAN ATENCION

POR FAVOR LEAN DETENIDAMENTE Y PASENLO. O...es realmente de terror....

Descubren que Chávez financia campaña del candidato oficialista en Uruguay

Chávez se ha visto obligado a cancelar su anunciada visita al Uruguay por el nuevo escándalo que ha motivado la crónica afición del Presidente venezolano de financiar las campañas de los candidatos ideológicamente afines a él y de inmiscuirse en los asuntos internos de otros países.
El embajador de Venezuela en Uruguay Franklin González, tratando inútilmente de minimizar el escándalo, informó que el presidente Chávez pospone su visita hasta pasada las elecciones para no dar pábulo a los detractores del proyecto del socialismo del siglo XXI, que dirían que Chávez va a influir en la pugna electoral.
Pero esa no es la verdad, porque Chávez ya intervino en los asuntos internos del sureño país. La razón de la cancelación ha sido el descubrimiento de una artimaña que sirvió para enviar unos treinta y dos millones de dólares destinados a financiar la campaña del candidato presidencial del Frente Amplio, el partido del gobierno, el ex guerrillero Tupamaru y actual senador socialista, José Mújica. Este ex guerrillero es un entrañable amigo del presidente Chávez.
Al escándalo lo destapó el senador del Partido Nacional, Ruperto Long y está siendo investigado por la jueza Graciela Gatti, especializada en el crimen organizado, así como por el fiscal Ricardo Perciball e.
El incidente-desastre del maletín con unos 800 mil dólares, que fue el segundo (no el primero) de los envíos de Chávez a la actual presidenta de la Argentina, la Sra. Cristina Fernández de Kirchner, y que le sirvió para ganar las elecciones en aquel país, lo decidió a buscar métodos más creativos y "seguros" de enviar los dineros para financiar las campañas de sus camaradas.
Esta vez decidieron, con un derroche de imaginación para las trampas, comprar en Uruguay cincuenta mil libros de texto, con destino al Ejército venezolano. Los libros llevaban el logotipo del Ministerio del Poder Popular para el Ambiente y del Instituto Geográfico de Venezuela Simón Bolívar. La transacción despertó sospechas, porque el valor de cada libro era de unos cinco dólares y ochenta centavos, y Chávez los estaba pagando a cuatrocientos noventa y ocho dólares cada uno. Esta era una manera de poner en las manos del candidato oficialista, el Tupamaru senador José Mujica, unos treinta y dos millones de dólares. Todo el mundo sabe que Chávez reparte millones de dólares a sus camaradas. En algunas ocasiones, ha hecho como con Evo Morales, quien, sin un átomo de pudor, admitió públicamente que iba directamente a la embajada de Venezuela en Bolivia a buscar el dinero que le enviaba Chávez. Otra veces se han usado maletines, o vuelos privados como los que aterrizaban en la finca del depuesto presidente hondureño Zelaya.
=0 ALa Operación Uruguay comenzó en diciembre de 2008. Y veamos qué interesante: la empresa de fachada Apliser S.A. que ordenó la impresión de los libros para enviarlos a Chávez, fue fundada el año pasado por un primo de la senadora oficialista Lucia Topolansky, nada menos que la esposa del Tupamaru aspirante a la presidencia, y esta empresa fantasma que envió los libros JAMÁS había hecho ninguna exportación de nada: fue creada solamente para esta operación fraudulenta que le permitiría a Chávez enviar treinta y dos millones por debajo de la mesa a quien ha calificado de "un viejo guerrillero" y "muy amigo" La firma que compró y pagó los libros en Venezuela está registrada como proveedora del Estado Bolivariano... ¿Es que puede caber alguna duda?
Sería interesante saber lo que dice el secretario de la OEA , el inefable socialista chileno Insulza, de esta nueva ingerencia de su protector, el presidente Hugo Chávez...

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